Vivo en un mundo de fantasía. Soy Hipertextual. Leer más

Relato erótico - El negro, la rubia y el marido

Una ilustración de John Persons inspiró a un amigo/lector de este blog para escribir el relato erótico que os pongo a continuación. Si te apetece y crees que tu relato vale la pena puedes mandárnoslo y si nos gusta lo publicamos.

Es lo que tienen los matrimonios perfectos, que no lo son. Y es la razón por la que estas situaciones nos gustan tanto, nos ponen tanto y nos provocan tanto. Un matrimonio con problemas, o bohemio o de conveniencia no es algo tan morboso de traicionar, de mancillar. Si vas a ponerte un top sin sujetador, a bajarle los pantalones a un negrata y a tragarte el cacho hasta la garganta, mejor ser una barbie con maridito acorbatado, así cuando lo cuenten o hagan una ilustración sobre ello dará un morbo brutal.

Él es abogado, o banquero, o ejecutivo, y se casó con la preciosa reina del instituto, la que se enamoró de él en plan novela romántica, porque era formal y elegante y educado. La chica fue programada para ser la esposa perfecta, esa que espera al maridito con la comida hecha y le saluda con vocecita de ángel, la que no tiene ambiciones, más allá de darle hijos y criárselos, y acompañarle a fiestas rimbombantes con un vestidito formal.

Pero hay cosas que no pueden reprimirse, y más aún cuando llevan tanto tiempo reprimiéndose, y más aún cuando en el instituto, antes de ser la reina, eras la princesa de la minifalda y de las mamadas largas y apasionadas, la que les hacías a los pollones que se te ofrecían. Y sigues siendo la misma, así que cuando el jardinero negrata, o el cartero negrata, con un paquete que amenaza reventar el pantalón, cruza el umbral de casa, sabes que no va a haber marcha atrás. Aunque falten diez minutos (menos de los que te lleva hacer que se corra en tu boca) para que venga tu amorcito, y al final te pille agarrando bien de los huevos la verga más grande y enroscada que has conocido, unida a tu boca por un reguero de babas generoso, que te gotea las tetas. ¿Se divorciará? ¿Se dejará sacudir por el negrata? ¿Se unirá? ¿Se hará una paja? ¿A quién le importa ya?

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