Sacha Baron Cohen: Ali G, Borat y ahora… ¡Bruno!
Sacha Baron Cohen no era especialmente conocido fuera de las fronteras británicas hasta que protagonizó de forma absoluta Ali G anda suelto, la primera de las películas centradas en los personajes que el cómico interpretaba en un popular show de la televisión inglesa que tenía. Figura altamente trivializada por sus personajes ficticios, Baron Cohen tiene la cabeza muy bien amueblada. Es experto en historia del judaismo y autor de un libro referencial sobre movimientos de defensa de derechos civiles.
En España, quizás debido al doblaje perpretado por el dúo cómico Gomaespuma, fue algo conocido por Ali G, pero la cinta tampoco llamó demasiado la atención. Aún así, se empezó a hacer notar con su rapero chapucero de bajo fondo londinense, de escala de valores cuestionables pero de indudable buen corazón. Su reafirmación absoluta a nivel internacional vino con Borat, personaje proveniente del mismo show y que hizo una breve aparición en la película mencionada.
Dos Globos de Oro, una nominación al Oscar, un taquillazo y críticas fantásticas colocaron a Baron Cohen en medio de la foto, bien visible. Aunque hay que reconocer que no todo fueron alabanzas. Borat es una suerte de mockumentary, es decir, de falso documental que al final no lo es tanto, de extremos: o te encanta o lo odias. En él, Borat, segundo mejor reportero de Kazajistán (nadie sabe quién es el primero) se embarca en una cruzada por Estados Unidos para recoger lo mejor de las costumbres del pueblo americano, sacando sin querer todo lo peor, y exportarlo a su país, intentando de camino casarse con Pamela Anderson aunque ella no quiera y se resista. Al equipo responsable le llovieron demandas por aquello que se veía en la película, y por aquello que hacían los involutarios protagonistas de la cinta, de encarecido visionado, pero eso no pararía ni paró a nadie.
Quedaba un personaje por llevar a la gran pantalla, y ese es Bruno, un reportero gay austríaco con una pluma considerable y criterios un tanto nazis (“a la gente fea se la tendría que poner en un tren y enviarla a Auschwitz”, cito). Bruno se especializaba, en el show original, en entrevistar tanto al famoseo más casposo como a lo más rancio y homófobo de la sociedad, sin cortarse ni un pelo en ninguno de los dos casos.
Aquí Bruno en un concierto neo-nazi:
Y aquí entrevista a un cura:
Con su marcado amaneramiento y sus ácidas preguntas, Bruno se dedicaba a escandalizar y provocar para sacar a la luz aquello se que oculta bajo la fina capa de corrección política que cubre a sus entrevistados. Era cuestión de tiempo que se llevase al cine, y llegará finalmente a las pantallas el 15 de Mayo de 2009.
De su tono se sabe que será similar al de Borat. De lo demás, sólo se tienen pequeñas píldoras de tanto en tanto, cuando el rodaje de incógnito arma algún escándalo, como el protagonizado por Bruno y un amiguito especial mostrándose cariño embutidos en trajes propios de Velvet Golmine en el aeropuerto de Wichita, Kansas, uno de los estados más ultraconservadores:
… O el que recientemente a protagonizado al subirse por todo el morro a la pasarela de la semana de la moda de Milán, en concreto en el desfile de Agatha Ruiz de la Prada, en el cual nuestro Bruno luce unos trapitos que se ha confeccionado él la mar de apañados, hasta que, lógicamente y ante el estupor generalizado, las fuerzas de seguridad lo sacan por la fuerza y lo llevan a comisaría, como al espontáneo que es:
Sé que no es plato para el paladar general, pero para mí Bruno es ya uno de los proyectos del 2009 que espero con más ganas. Su fino humor de sal gruesa, una clasificación de por sí imposible, es una mezcla que a cualquier otra persona le explotaría en la cara.


