Teaser Trailer de ‘Harry Potter y el príncipe mestizo’
Pues ya queda menos para que la segunda película de la saga dirigida por David Yates (con la sosez desplegada en el quinto episodio, no sé por qué es el único director que ha repetido en funciones) vea la luz en todo el mundo. Lo cierto es que la sexta novela está bastante mejor que la quinta, aunque sin tirar cohetes, pero recupera un poco el vuelo. Ahora que lo pienso la sexta novela está mejor incluso que la última, que tanto me decepcionó.
Es un teaser genérico, hecho con inteligencia, pues intenta provocar intriga en el espectador (la historia de este sexto es más de suspense que de acción), pero no con mucha destreza, pues termina siendo demasiado obvio en su montaje. En fin, vean vean:
Vía: The Movie Box
Sección Oficial Venecia 2008

Ya se han hecho públicas los 21 largometrajes (la de los hermanos Coen no está en competición) que pugnarán en el festival de Venecia desde el 27 de agosto al 6 de septiembre por el codiciado León de Oro. Una lista heterogénea y arriesgada, aunque con los mimados Coen una vez más seleccionados para exhibir su trabajo en uno de los cuatro festivales más importantes del mundo.
4 películas italianas, 6 francesas o coproducidas por Francia, 5 películas norteamericanas o coproducidas por EEUU…0 españolas. 3 japonesas, de tres realizadores consagrados internacionalmente, como lo son Kitano, Oshii y Miyazaki. Regresa Aronofsky, después de haber sido abucheado dos años atrás aquí mism por su infumable The Fountain. Y, en fin, un buen puñado de recién llegados que quizá les roben protagonismo a los veteranos en el palmarés final. ya veremos.
Sección Oficial:
Burn After Reading, de los hermanos Coen (Estados Unidos-Reino Unido). Fuera de competición. Película inaugural.
The Wrestler, de Darren Aronofsky (Estados Unidos-Francia).
The Burning Plain, de Guillermo Arriaga (Estados Unidos).
Il Papa di Giovanna, de Pupi Avati (Italia).
Birdwatchers, de Marco Bechis (Italia).
The Hurt Locker, de Kathryn Bigelow (Estados Unidos).
L’Autre, de Patrick Mario Bernard y Pierre Trividic (Francia).
Il Seme della discordia, de Pappi Corsicato (Italia).
Rachel Getting Married, de Jonathan Demme (Estados Unidos).
Teza, de Haile Gerima (Etiopía, Alemania, Francia).
Paper Soldier, de Aleksey German Jr. (Rusia).
Süt, de Semih Kaplanoglu (Turquía, Francia, Alemania).
Achilles and the Tortoise, de Takeshi Kitano (Japón).
Ponyo on Cliff by the Sea, de Hayao Miyazaki (Japón).
Vegas: Based on a True Story, de Amir Naderi (Estados Unidos).
The Sky Crawlers, de Oshii Mamoru (Japón).
Perfect Day, de Ferzan Ozpetek (Italia).
Jerichow, de Christian Petzold (Alemania).
Inju, la bete dans l’ombre, de Barbet Schroeder (Francia).
Nuit de Chien, de Werner Schroeter (Francia, Alemania, Portugal).
Inland, de Tariq Teguia (Argelia, Francia).
Plastic City, de Yu Lik-wai (Brasil, China, Hong Kong, Japón).
Warner apuesta por ‘La Fundación’ de Asimov
Hace unos años, cuando se estrenó Yo, robot, se leyeron muchos comentarios acerca de la posible racha de adaptaciones de Asimov, del cual adoro la pose de dr.Maligno que tiene en la foto adjunta, por parte de la maquinaria hollywoodiense, puesto que la fórmula aplicada en ese caso funcionó mucho mejor que en, por ejemplo, El hombre bicentenario. Claro, comparar a Alex Proyas con Chris Columbus. De toda la vida de Dios, no te fastidia.
Y es cierto que se movieron proyectos. Uno de los más importantes, y que más expectativas levantó, fue la adaptación de La Fundación por parte de la Fox. Pero el tiempo pasó y todo el asunto terminó durmiendo el sueño de los justos.
Es ahora, en el marco de la omnipresente San Diego Comic-Con que nos enteramos que los productores Bob Shaye, que pasa de Freddy vs Jason al Señor de los Anillos sin solución de continuidad, y Michael Lynne, también productor de hobbits o de, por ejemplo, Hairspray (sic), se unen a Vince Gerardis para producir, en principio una película con opción a trilogía, basadas en las novelas de Asimov para Warner. Gerardis ya estaba en el proyecto cuando se amparaba en el marco económico de Fox, y tanto Shaye como Lynne eran altos cargos de New Line antes de ser absorbida por Warner, siendo este su primer proyecto en el sello Unique Features, que han montando en la empresa madre.
La Fundación son una serie de relatos que tienen lugar en un futuro muy, muy, muy lejano, donde la sociedad es capaz de predecir el futuro mediante una técnica llamada psicohistoria y la fundación montada para la investigación científica en busca de protegerse y asegurar su supervivencia.
Repitan conmigo: a lo Proyas, no a lo Columbus. A lo Proyas, no a lo Columbus. Si lo repetimos mucho y con fuerza igual algún tipo de onda mental les llega a Shaye y Lynne.
Vía: Coming Soon
‘Wall·e’, de Thomas Newman
Thomas Newman, pese a quien pese, es uno de los nombres más importantes asociados a la música cinematográfica reciente. No ya por el legado familiar que atesora, siendo su padre Alfred Newman, y teniendo muy cerca en el árbol genealógico al, bueno venga, irregular David Newman y al otrora brillante Randy Newman, sino porque Thomas es creador de una marca sonora reconocible que ha sido plagiada y emulada hasta la saciedad. 8 nominaciones al Oscar lo avalan.
Sus sonidos melancólicos, pequeños y humanos, sus orquestraciones mínimas, la mezcla ecléctica de instrumentos en sus composiciones… Si bien son los puntos fuertes de su talento, también han sido su pequeña cruz estilística, pues, quizás enfrascado en la evolución de esa marca, más interesado en combinar y experimentar con patrones sonoros establecidos, sus bandas sonoras son parientes demasiado cercanos, que indudablemente y en todo caso potencian las imágenes que acompañan.
En el caso que nos ocupa nos encontramos precisamente con esto. Lejos del despunte formal que supuso El Buen Alemán, tenemos a un Thomas Newman fiel a su propio legado de la última época. Su Wall•E es bonito, comedido, y de seguro le sentará como un guante de seda a la película, pero también es cierto que el tono coqueto y juguetón característico de Lemony Snicket se deja ver en cortes como el mismo tema asociado al protagonista de la cinta, Wall•E, o el frenesí dramático de ciertos cortes de Nemo es patente en Foreign Contaminant. Incluso si me apuran, se puede apreciar el descaro de Jarhead en tracks como Mutiny!.
Quizás lo más acertado se asocie al nombre que acompaña a Newman en los créditos, que no es otro que Peter Gabriel. El ex-componente de Genesis, que se ha currado banda-sonorazas como La última tentación de Cristo (que nuestro amigo John Debney debió de escuchar unas 318 veces antes de meterse a componer La Pasión) o la preciosísima Rabbit-Proof Fence, aporta ese grado extra que hace de la banda sonora de Wall•E algo que emociona de una forma distinta. El tema de Eve, el robot femenino, si algo como eso puede existir, es el corazón de la música, al igual que lo es de su enamorado robot basurero. Sus compases delicados, sus melodías danzarinas, describen el descubrimiento del amor con el universo de fondo, en una melodía que se desdibuja en sus bordes y en la que es fácil imaginar los tristes ojos de Wall•E mirándola.
Este tema lo desarrollarán a plena potencia en Define Dancing, una pieza exultante, exótica, con sonidos electrónicos que se pierden en el espacio, insinuantes, que van y vienen, y juegan, coquetean, como los dos robots.
La banda sonora, misteriosa en su descripción del universo y la soledad del robot (2815 a.d.), divertida cuando se cuentan sus andanzas (72 degrees and sunny), épica en su resolución dramática (The Holo-Detector), se complementa, no sólo con una canción que si la agitas suena a nominación al Oscar, Down to Earth, sino 3 canciones con ese típico toque estilístico de vieja escuela que acompañan siempre a los cd’s de Newman, siendo una de ellas la eternamente deliciosa versión de Louis Armstrong de La Vie en Rose.
PUNTUACIÓN: 7 / 10
LO MEJOR: El sentido cariño y delicadeza con el que Thomas Newman define a nuestro querido robot protagonista.
LO PEOR: Que al sonar mucho a Newman, la propuesta choque frontalmente con cierto sector de público.
TRACKLIST: 1. Put On Your Sunday Clothes (01:17) 2. 2815 A.D. (03:28) 3. WALL•E (02:00) 4. The Spaceship (01:41) 5. EVE (01:02) 6. Thrust (00:41) 7. Bubble Wrap (00:50) 8. La Vie En Rose (03:24) 9. Eye Surgery (00:40) 10. Worry Wait (01:19) 11. First Date (01:19) 12. EVE Retrieve (02:19) 13. The Axiom (02:24) 14. BNL (00:20) 15. Foreign Contaminant (02:06) 16. Repair Ward (02:20) 17. 72 Degrees and Sunny (03:12) 18. Typing Bot (00:47) 19. Septuacentennial (00:15) 20. Gopher (00:40) 21. WALL•E’s Pod Adventure (01:13) 22. Define Dancing (02:23) 23. No Splashing No Diving (00:47) 24. All That Love’s About (00:37) 25. M-O (00:46) 26. Directive A-113 (02:05) 27. Mutiny! (01:29) 28. Fixing WALL•E (02:08) 29. Rogue Robots (02:02) 30. March of the Gels (00:54) 31. Tilt (02:00) 32. The Holo-Detector (01:07) 33. Hyperjump (01:04) 34. Desperate EVE (00:56) 35. Static (01:43) 36. It Only Takes a Moment (01:07) 37. Down to Earth (05:58) 38. Horizon 12.2 (01:27)
Teaser Trailer de ‘W.’
Ya queda menos para la que se perfila como el regreso de Oliver Stone a un cine mucho más personal y logrado tras la fallida, absurda y desconcertante World Trade Center, que todos creíamos que iba a ser algo realmente importante y salimos chafados de las salas.
Este primer avance para la película sobre la vida del más nefasto presidente de EEUU que en el mundo ha habido es un teaser magnífico, que no muestra gran cosa, pero que advierte del tono sutilmente cáustico y corrosivo que va a tener esta nueva realización de un director que ya habló con conocimiento del caso Kennedy y de la turbia presidencia de Nixon.
También presentan al estupendo grupo de actores que acompañan a Josh Brolin (que cada vez es mejor actor), pero en lugar de citar sus nombres, aparecen los nombres de los personajes públicos que interpretan, y debajo la letra de la canción What a wonderful world… Queda estupendo.
Vía: The movie box
Entrevista con Syd Mead
Syd Mead es quizás, por méritos propios, uno de los diseñadores conceptuales más importantes asociados al arte cinematográfico. La traslación de sus visiones en Blade Runner son quizás de las más fieles y de las que más hayan perdurado en el imaginario colectivo.
Procedente de un negocio como es el diseño industrial para Ford, sí, la compañía de coches, pronto se estableció como consultor de diseño futurista en secciones de la dirección artística de films que van desde Star Trek, la película, a Aliens, pasando por la reciente Misión Imposible III.
Con una actitud pragmática absoluta, alejada frontalmente de la mítica asociada al séptimo arte, Mead siempre ha soltado perlas como que su trabajo para la mencionada Blade Runner, quizás el más reconocido, era un asunto netamente laboral, al no considerarse en la industria ni importarle realmente ella.
Los chicos de BoingBoing tienen una interesante e informal charla con él, de la que damos cuenta a continuación:
Vía: Drawn!
25 años sin Buñuel
Se cumplen 25 años de la muerte del que para muchos es el más importante director español de la historia, si bien de los treinta y dos largometrajes que dirigió sólo cinco son netamente españoles, y la gran mayoría, una veintena, de nacionalidad mexicana, que fue su segunda patria, y en cuya cinematografía dejó una profunda huella (tan profunda como la que la cinematografía mexicana dejó en él).
Es Buñuel el prototipo de artista resbaladizo, huidizo, esquivo. Casi imposible de etiquetar o de enmarcar en una corriente estética. Vivió ocho décadas y pico del siglo XX, desde su mismo comienzo, y se marchó cuando España comenzaba a caminar hacia un futuro algo más prometedor que el que tuvimos hasta 1975. No cumplía, desde luego, el perfil de un intelectual, ni reunía las condiciones de un poeta atormentado. Sus ideas políticas eran todo menos previsibles, y su mirada escapaba al cliché aún cuando era tan famoso como los más grandes y respetados cineastas de su generación. En suma: era, y sigue siendo, un misterio.
Porque, ¿acaso no es un misterio Ford, Mizoguchi, Tarkovski? Ahí radica parte del encanto, en no saber, en no imaginar qué clase de pulsiones emocionales y psicológicas empujan a un artista a contar la historia de un grupo de burgueses decadentes encerrados, ni Dios sabe por qué, en una casa, de la que no pueden salir aunque se mueran de sed y enloquezcan de tedio. ¿De dónde nace el amor por las arañas de este singular director? Los analistas más clásicos se retrotraen a su infancia, en la que al parecer jugaba con ellas fascinado. Pero, para ser realmente incisivos habría que preguntarse ¿de dónde nace la fascinación de un niño por determinado animal?
Animales, mujeres, depravados, falsos santos, torpes moralistas, frágiles vírgenes, lascivos demonios, ricachones abyectos. Un bestiario que emanaba de su fértil y salvaje imaginación. Las arañas no eran más que el maestro de ceremonias, pues el héroe puede ser el cadáver de un buey mutilado. Buñuel, maestro de lo onírico, de lo oculto, es el Hitchcock del pueblo polvoriento con más indigentes que potentados y el de la burguesía adormecida e hipócrita.
Nació en Calanda, Teruel, donde por 26 horas consecutivas, sin descanso, suenan sus tambores en Semana Santa. Cuentan que su sonido es tan emocionante que el compás de sus tambores dicta los latidos del corazón más escéptico y gélido. Puede que sea la definición más poética del cine de Buñuel: el que te conmociona, el que te sacude aunque no quieras, el que dicta la mirada del adormecido, del aburguesado, instándole a descubrir qué hay más allá de lo meramente real.
En su prodigiosa vida experimentó de todo: la escuela irrepetible, el exilio, el éxito de culto, la miseria, el trabajo profesional, el respeto. Y a todos: a Chaplin, a Eisenstein, a Lorca, a Dalí. No hubo tiempo para el aburrimiento, para la desidia: sólo para el cine. ¿Qué más da si es español, francés o mexicano? ¿Qué más da si sus películas no son películas, sino provocaciones? A Buñuel no me lo toca nadie.
Remakes: la necesidad hace la película
Debo reconocer que, en general, suelo ser muy permisivo con las propuestas cinematográficas. Es decir, no soy de los que escucha la palabra remake y le empiezan a salir sarpullidos por la espalda. En general los suelo considerar innecesarios, en muchos casos netas transcripciones de un idioma extranjero a un idioma americano, tanto gramatical como de mensaje. En este caso podríamos encuadrar, siempre en mi humilde opinión personal, cintas como Vanilla Sky de Cameron Crowe o la reciente Funny Games de Haneke, lo que vendría a ser el máximo exponente de esta tendencia. Y no, no hablemos de Quarantine, el copia-pega de la estimable [Rec].
Tenemos otro tipo de remakes, igualmente innecesarios, pero que se entienden en otros parámetros. En este tipo podrían estar los Ladykillers de Joel y Ethan Cohen, que si bien no aporta absolutamente nada respecto a la cinta original, encajan a la perfección dentro del discurso propio, a ese universo particular de freaks y perdedores de la América profunda, tan propio de los oscarizados directores/guionistas. O el Halloween de Rob Zombie, donde todo el mundo es un heavy.
Hay un tercer grupo, muy reducido, terriblemente reducido de películas que aportan elementos interesantes a la visión dada en la cinta original, dando lugar a films radicalmente distintos (El talento de Mr. Ripley frente a A pleno sol), a exploraciones de los escenarios y personajes creados que sobrepasan la visión primigenia (Charlie y la fábrica de chocolate frente a Willy Wonka y la fábrica de chocolate) o simplemente, manteniéndose fiel a la esencia de la idea, rematándolas (Las colinas tienen ojos de Alexandre Aja frente a la de Wes Craven).
De un tiempo a esta parte, las películas que encajarían en el primer grupo, las directamente innecesarias, llegan a puntos absurdos. ¿Era necesario un remake de Psicosis cuando la original sigue funcionando como el brillante mecanismo de precisión que es? Si se dijera que está hablada en otro idioma…
Pues en este marco, el de tocar…. por tocar… nos llega desde la San Diego Comic-Con la noticia que los productores del remake que se está llevando a cabo de Viernes 13, y cuyo poster encabeza el post, Andrew Form y Brad Fuller, que morirán de manera lenta, dolora y con la posibilidad de cañas de bambú implicadas en el incidente, hablan sobre los futuros proyectos de su franquicia de remakes. Sí. Franquicia. Que les corten la cabeza.
Por un lado, Los Pájaros de Hitchcock. Con Martin Campell dirigiendo y una ilusionada por protagonizarlo Naomi Watts. Están a la espera de luz verde por parte del estudio para empezar con el guión. Que será presumiblemente de la longitud de un post-it.
Pesadilla en Elm Street. Están cercanos a la finalización de las negociaciones con el estudio. Ah, y tienen un machaca… digo, un vendido… no, un mandado… esto, un guionista. Wesley Strick, pobre diablo.
La semilla del diablo. Dicen que están en proceso de contratar un guionista, y que Paramount pone mucho en el proyecto. Esto va mucho más lejos de lo innecesario, y se acerca al género del absurdo.
Pues lo dicho. Pongan los nombres de esos dos caballeros en su lista negra. En la mía están justo al lado de Ehren Kruger.
Vía: Slashfilm
Anne Perry de ‘Heavenly Creatures’
De lo que se entera uno de la forma más prosaica y vulgar imaginable. Resulta que hace años vi varias veces una película con cierto poder de fascinación, titulada Heavenly Creatures y basada en una historia real, que conoció una breve fama tras su paso por festivales europeos de fantasía. Hoy día, tras la saga de los anillos, se trata de una película algo sobrevalorada, cuyos trucajes y lógicas narrativas dejan ver más que nunca su artificio y su autocomplacencia. Sin embargo es una película más que digna.
Y también resulta que cada vez que voy a una librería me encuentro con una pila de ejemplares del último best-seller de Anne Perry, una escritora que no me interesa lo más mínimo, pero que sé que conoce un gran éxito con su trabajo literario. Gran sorpresa para mí la entrevista que he leído en la que descubro que Anne Perry era una de los muchachas de la historia contada por Peter Jackson.
Era menor de edad y estuvo pocos años en la cárcel, pero no me digan que eso es una historia más grande que la vida…
Enlace: Entrevista a Anne Perry
‘Terminator 3: Rise of the Machines’ - Tomadura de pelo
Esta saga ha seguido la siguiente progresión: The Terminator es una de las más terribles y emocionantes películas de la historia del cine.
Terminator 2 fue una nueva obra maestra, que lograba el milagro de mantenerse con su predecesora, de ampliar su mitología, de ir más allá, con una maestría narrativa incontestable.
Y llegó la tercera parte. Como Cameron había vendido los derechos hacía muchos años y no le interesaba volver a meterse en aquello, contrataron al muy profesional Jonathan Mostow, que había demostrado buen oficio en Breakdown y gran oficio en U-571. Sin embargo los resultados no pudieron ser peores. De hecho, fueron pésimos.
Ahora amenazan con una cuarta, centrada en aquel futuro apocalíptico del que nos llevan hablando en la saga desde el principio. Y quizá la tercera parte ya debería haber dirigido sus esfuerzos en una aventura alejada de un nuevo viaje temporal, y de una nueva lucha entre dos organismos cibernéticos antagónicos. Quizá también debería haber ampliado el espectro del ‘universo terminator’, en lugar de quedarse en una pobre imitación de lo que no se puede imitar: la fuerza narrativa, el ingenio y el empuje estético de unos de los mejores directores de la historia.

Más que una secuela, más que una prolongación estética, Terminator 3 se percibe, a poco que tenga uno ojos en la cara y no se contente con un espectáculo palomitero indigno, como una parodia o una broma de mal gusto en lo concerniente a la saga a la que pertenece (en consonancia con continuaciones como Superman II), y como una película de extrema torpeza técnica y estupidez en la ejecución en lo conciernente a la acción y la sci-fi.
No sería justo compararla con Terminator 2, porque sería como comparar a Ridley Scott con Alfred Hitchcock. Pero es que se antoja una secuela ridícula e innecesaria desde ese mismo comienzo en el que intentan hacer reír con la llegada al presente de un penoso Arnold Schwarzenegger (completamente acabado, que aquí intentó cerrar su carrera con un gran éxito y no lo consiguió) y lo único que consiguen es provocar vergüenza ajena.
Y más aún cuando intentan emular la persecución, de una perfección técnica y una inspiración realmente sublimnes, de Terminator 2, en una interminable secuencia con un vehículo provisto de grúa, que no es más que una acumulación de ruido, lugares comunes, tedio, un montaje equivocado y un ritmo artificial y falso. Moraleja: no basta con 150 millones de $ para crear una fastuosa secuencia de acción, es imprescindible gozar de un gran talento narrativo, en toda su acepción.
En opinión de quien esto escribe, la trama en el presente estaba completamente agotada con el segundo filme, si bien quedaban territorios inexplorados en cuanto a ese mundo futuro y apocalíptico que podían dar mucho de sí, siempre que se tuviera una buena historia y por supuesto se contara con un director de fuste, que no sólo se empleara a fondo en comprobar cuántas cosas se pueden destrozar con presupuestos millonarios.
Nick Stahl no le llega ni a la suela de los zapatos al maravilloso Edward Furlong (por cierto, ¡qué risible la secuencia del futuro con Stahl portando la bandera de EEUU!), la ‘terminator’, aunque atractiva, no provoca el mínimo miedo, y en medio del desastre poco puede hacer Claire Danes. Todo termina, como no podía ser de otra manera, en un final digno de una de las horribles secuelas de Planet of the Apes, en una devaluada y cutre concepción de la sci-fi más chusca.
En definitiva: un insulto al espectador, y un crimen para el amante del cine.
El espectador ‘mal educado’

Un mes más, el Cahiers español, con su Gran Angular (centrado, en primer lugar, en el cine que no llega a las salas y que es imperativo buscar en pantallas alternativas, y en segundo, en la idiosincrasia y los fuertes condicionamientos del espectador español), se antoja una lectura altamente recomendable para todos aquellos que quieran conocer un análisis impecable de qué es ahora mismo, y a dónde va, el cine. Sin tapujos, sin concesiones a la galería, sin complejos, los artículos de Carlos Losilla, Roberto Cueto, Ángel Quintana y Jaime Pena conforman un estudio lúcido y bien fundamentado.
El diccionario de 50 películas invisibles que nos ofrecen se antoja hasta secundario después de reflexionar sobre las conclusiones a las que llegamos con este Gran Angular: que el cine evoluciona y se metamorfosea mucho más rápido de lo que la mayoría de críticos y espectadores puede comprender o de lo que les puede gustar, que no hay un sólo tipo de cine, que la mayoría del cine más interesante jamás llega a las pantallas comerciales, la estigmatización de la crítica en España y que el espectador español no es precisamente un ejemplo, por lo general, de apertura mental.
¿Y por qué esta apreciación tan radical? Es una reflexión que me ronda en la cabeza desde hace mucho tiempo y que ahora por fin me atrevo a dejar por escrito. El espectador español ha sido y es (y probablemente será) muy maltratado, tanto en la distribución y comercialización inicial de las películas, como en su venta en dvd, visualización televisiva, revistas especializadas, y un largo etcétera.
Durante el fascismo interminable y la represión intelectual del enano (léase Francisco Franco), en España sólo teníamos dos tipos de cine: el que se permitía rodar y estrenar aquí (comedias muy influenciadas por el género italiano, y luego comedias de destape, y luego comedias bobas, y ahora comedias estúpidas) y el que provenía de Estados Unidos, siempre y cuando no propasase los límites de la decencia de aquella época: nada de besos apasionados, nada de crímenes violentos, nada de crítica a un estado…Y por supuesto doblado, en un arte (el del doblaje), que ha alcanzado cotas de perfección técnica inusitada.
33 años después de la muerte del pelmazo sangriento, ¿qué es lo que más se ve, y lo que más se filma, de manera casi indefectible, en este país? Pues películas de género norteamericanas tan inocuas como olvidables y comedias de situación españolas perfectamente intercambiables, aunque con intérpretes diferentes, las llamadas aún por algunos españoladas. No se puede sorprender nadie. ¿Qué hay muchos interesados en un cine más exigente y culto? Pues sí, claro, pero ni comparación con la cinefilia francesa, alemana o italiana.
Es toda una hazaña encontrar hoy en Madrid a espectadores no cualificados (esto es, espectadores corrientes) de más de 30 años interesarse por un cine no narrativo, ni lineal, ni concreto. Si bien muchas personas de mediana edad acuden a estas películas más por curiosidad y por elitismo que por verdadero interés cultural y conocimiento de causa, y la mayoría las rechazan furibundamente por tratarse “de películas aburridas, snobs, demasiado europeas, sin una trama normal”. Y la cosa no difiere mucho en cualquier tertulia de la Filmoteca Española (sita muy cerca de mi casa), donde a simple vista y por fuerza de la costumbre, se distingue enseguida a los que sólo se interesan por un cine convencional de los avezados analistas del cine como expresión artística ilimitada.
Pero con la muerte de Franco no se solucionaron las cosas de un plumazo. Nada de eso. Más de una década hubo de pasar para ver la primera película china estrenada (Sorgo Rojo, de Zhang Yimou), y casi dos para empezar a ver películas japonesas masivas. Los distribuidores españoles de salas minoritarias, muchos de ellos, son un ejemplo de tesón y coraje trayendo, a veces en condiciones lamentables, copias de películas corenas, turcas, afganas, peruanas, argentinas, muchas veces arruinándose con ello.
Las revistas españolas de más tirón, la mayoría, no son más que sucedáneos de revistas de moda, con una presencia eclipsadora de cine norteamericano en sus páginas. Lo mismo sucede con los blogs de cine: el 99% están centrados en el cine norteamericano, en darles cobertura con noticias y datos, y el cine europeo, asiático, africano y sudamericano es una excepción reservada a eventos puntuales. Así las cosas, se nos antoja imprescindible, si realmente nos interesa el cine, romper esa tendencia y educar bien al espectador, ese que va a ver películas dobladas y al que la sola mención de Bergman hace temblar por miedo al aburrimiento.
¿Quién dice que el cine tenga que ser una montaña rusa de sensaciones visuales, o que no pueda ser aburrido? ¿O que te lo tengan que dar todo hecho? El cine es cosa de dos, del director y del espectador, y ambos han de hacer la película. Si al espectador se lo dan todo hecho, no hay ningún interés. Tiene que ser co-creador de lo que está viendo, que aportar lo que falta no por carencia sino por omisión. Tiene que participar activamente en el visionado de una película y no ser narcotizado por su pirotecnia.
Cuando Billy Wilder decía que el peor pecado de un director es aburrir al espectador, lo decía desde una industria del entretenimiento para la que era imprescindible un éxito de público importante (y ahora mucho más). Pero mientras él construía su admirable carrera otros creadores europeos le llevaban la contraria creando obras imperecederas. Hay sitio para todos ¿o no?
‘The X-Files: I Want to Believe’ - Apasionante aunque imperfecta

En 1993 el ahora prestigioso Chris Carter estrenaba la primera temporada de una de las series más famosas de la historia de la televisión; provocadora, con total seguridad como ninguna otra, de fanatismos, estudios, paranoias, adhesiones, perplejidades, inspiraciones… y seguida por millones de fieles que creían en muchas historias que allí se contaban. Los agentes Mulder (que se creía todo lo que veía, y lo que no veía) y Scully (que no se creía casi nada a no ser que le diera en la cara) eran toda la unidad del FBI de los llamados expedientes X: aquellos sobre los que, por su naturaleza extraña o directamente paranormal, el cuerpo nunca admitiría tener conocimiento.
Un departamento secreto y una pareja con mucha química, que viviría durante unos cuantos años todo tipo de aventuras, desde las más siniestras, hasta las más conspiratorias y alguna que otra bufonesca. En 1998, en plena fiebre por los X-Files, tuvo lugar la primera película sobre estos personajes y sus paranoicas vicisitudes. Resultó un mediano éxito de público e inició la decadencia de la serie. No era un gran relato, pese a disfrutar de una magnífica factura, y sus no pocas virtudes no se elevaban demasiado sobre sus defectos
Finiquitada la serie, Carter ha estado más que dispuesto en resucitar su más querido hijo con una nueva cinta que para muchos es una conclusión de todo lo que significó la serie, y para ello se ha puesto personalmente al mando de la dirección de la película, debutando por tanto en la puesta en escena para cine. Y los resultados son, claramente y sin tapujos, muy superiores a los de la anterior película (si bien desde aquí afirmamos que no han terminado de contar la historia), y esto por varias razones.

En primer lugar, todo lo que en la primera película era confusión y arbitrariedad y momentos de firmeza aislados, aquí es firmeza y consistencia casi en todo el relato, si bien existen momentos de desfallecimiento que hacen balancearse en el abismo a esta ficción, pero que rápidamente se convierten en hallazgos y en indicios de gran convicción (y de convicción va la cosa) que le hacen recuperarse, hasta un tercio final ciertamente muy logrado, de gran tensión, ingenio y suspense.
En segundo lugar, todo lo que en la primera película era luz veraniega y cierto tedio, aquí es una atmósfera nevada y gélida realmente muy conseguida, muy lograda, que pone al espectador un nudo en la garganta mientras la está visionando, la está disfrutando, y una sensación de peripecia apasionante cuando se recuerda lo visionado. Porque esta cinta es mucho más siniestra y humilde que la primera, pero realmente de más calado y mayor amplitud emocional.
Porque en tercer lugar de las emociones habla esta película, más que nunca antes en X-Files. Del corazón de sus personajes, de sus búsquedas, sus flaquezas, sus miedos y sus desafíos al destino. No es este un relato sobre la fé propiamente dicha, sino sobre la convicción, sobre ese sentimiento, o mejor dicho zarpazo, que te empuja a seguir adelante cuando todo parece perdido o cuando la oscuridad parece tan negra que no hay motivo para seguir caminando. Y sin embargo das un paso, o muchos pasos más.
Nunca antes hemos asistido a un retrato tan nítido y coherente de los impulsos y deseos de estos personajes, de sus anhelos más vitales. Y de eso se alimenta la película, aunque en ese afán haya momentos menos conseguidos, que impidan convertirse a este filme en algo verdaderamente grande.
A estas alturas X-Files es más un icono, una forma de entender el suspense, que otra cosa. Es un estilo, una abstracción. A fin de cuentas poco importan esos desmayos de la tensión a los que antes aludíamos, e incluso poco importa que no encontremos las respuestas finales que llevamos, o lleva Mulder, buscando desde el principio.
Chris Carter es un maestro a la hora de plantear interrogantes paranoides, de armar una imaginería con el sólo propósito de hacernos erizar la piel. Aquí, más que nunca, la serenidad y la clarividencia hacen acto de presencia, pero también lo siniestro, lo oscuro. Le dice Scully a Mulder: ‘no quiero volver a escudriñar más la oscuridad’. Y es que ahí está la película, en esa oscuridad a la que alude una sorprendentemente magnífica Gillian Anderson. Mulder es el único que puede atravesar esa oscuridad, en su interminable, narcisista y redentora búsqueda de la respuesta final.

Es necesaria una tercera, y seguramente última, película. Para concluir y trascender definitivamente los postulados filosóficos e ideológicos de una saga de la influencia de esta. Aquí olvidamos todo elemento extraterrestre en favor de una lúcida indagación en el corazón de los personajes. Nos resta conocer si sus peripecias encuentran el sentido a su existencia.
‘Camino’, lo nuevo de Javier Fesser
He tenido durante muchos años a Javier Fesser como uno de los directores españoles que más interés me despertaban. Cuando entré en el cine, hace muchos años, a ver El milagro de P.Tinto, no esperaba ni de lejos lo que me encontré. Fui por compromiso y al salir de la sala tenía la boca seca, porque en dos horas no pude cerrarla de la risa contínua que me provocaron la lista de absurdeces, histrionismos formales y sobradas españoloides por minuto que conformaban la cinta.
Si uno bucea en su filmografía, se encontrará joyas del corto en la entrañable Aquel ritmillo, la bestia Javi y Lucy, la comprometida Binta y la gran idea (por la que fue nominado al Oscar) y mi favorita, por ser tan genuina e íntegramente Fesser: El secdleto de la tlompeta.
Si bien su siguiente largo a P.Tinto, La gran aventura de Mortadelo y Filemon, no era ni de lejos redonda, la lista de aciertos era tan grande que compensaba. Y ahora, tras 5 años de ausencia en salas cinematográficas, retorna con Camino, que de entrada compite en el Festival de San Sebastián de este año.
En Camino, escrita por su hermano Guillermo, miembro del dúo cómico Gomaespuma, cambian radicalmente de registro para contarnos la historia de una chica de 11 años, hija de miembros de Opus Dei, que debe enfrentarse al prohibido primer amor mientras descubre que quizás no le quede mucho tiempo en la Tierra para disfrutarlo.
Si bien se dejan entrever algunas trazas características de la casa, como un cierto realismo mágico, el tono tragicómico deja un regusto amargo en la boca. Esperemos que en la delicada balanza entre el drama y el dramón, Fesser sepa moverse tan bien como entre la comedia y la comedieta.
Vía: NosoloHD
Se confirma a McKellen como Gandalf en ‘El Hobbit’

Podía ser un secreto a voces y el deseo de miles de fans pero no ha sido hasta ahora que Sir Ian McKellen ha confirmado su presencia como Gandalf en las dos próximas pelícuals sobre El Hobbit.
Como sabéis Peter Jackson se dedicará en esta ocasión a las labores de producción dejando a Gillermo del Toro la dirección de las cintas. Mackellen dice haber estado hablando largo y tendido (o sea, tumbado en un sofá) con el director de quién reconoce, es la mejor opción con Jackson descartado.
El rodaje debería comenzar en Nueva Zelanda en 2010, para llegar a las salas (al menos la primera parte) en 2011. ¿Pensáis que la presencia de Jackson puede alterar el trabajo de Guillermo del Toro cual Lucas/Marquand en El retorno del Jedi o la fuerte personalidad del director mexicano le hará dirigir la película sin demasiadas intromisiones externas?.
Vía: Galdalf confirma su regreso a la Tierra Media
Enlace: europapress
San Diego Comic-Con’08 hoy: noticias breves
La San Diego Comic-Con, el evento de los eventos del verano, entra con fuerza en las parrillas informativas con un pequeño aluvión de píldoras, que no deja de ser lo que sueltan los distribuidores y productores, anzuelos para que piquemos. Así que a ello vamos.
Tron 2. Sí. Lo has leído bien. Tron. Segunda parte. No es ni un chiste ni un proyecto en conversaciones. Se pudo ver un trailer en el que salía el mismísimo Jeff Bridges repitiendo su papel de la primera entrega. De todas formas llevan el proyecto con mucho tacto desde Disney, sí, la productora, avisando que no iba a ver más promo hasta el año que viene, próximo su estreno. Al menos no parece una cutrez destinada directamente a dvd, como han hecho la segunda parte de Lost Boys (Jóvenes ocultos).
X-Men Origins: Wolverine. Hugh Jackman hizo una aparición sorpresa en el evento para hablar sobre la producción, aunque todo por guión, sin contestar una sola pregunta. Mr. Jackman al parecer fue muy simpático, saltándose el protocolo como cuando se dirigió al patio de butacas para saludar a Len Wein, el creador del personaje. Se pudo ver un trailer, que ni tú ni yo, pobres mortales, aún podremos degustar, en el que se daba mucha caña, incluído a Taylor Kitsch como Gambito lanzando cartas explosivas, que sacó ovaciones orgásmicas de los asistentes. Liev Schreiber como Dientes de Sable, Danny Huston como William Stryker, Dominic Monaghan como Beak (que no me acuerdo de su traducción hispana, pero era un mutante medio-pájaro de la etapa Morrison de New X-men) y Ryan Reynolds como Masacre completan el reparto de esta película dirigida por Gavin Hood, responsable de la sobrevaloradísima Tsotsi, y guionizada por David Benioff, responsable del libreto del mejor film de Spike Lee, La Última Noche.
Punisher War Zone. Cambiando a Thomas Jane por Ray Stevenson, el jodido Tito Pullo de la serie Roma, los responsables enfocan más esta película como un nuevo comienzo que como una continuación. Vamos, lo que han hecho con el Hulk de Ang Lee. En esta ocasión, Punisher está basado, en tono, en su serie impresa dentro de la línea Max de Marvel, donde se publicaban comics de tono más adulto. Léase, violento. A mí que me dejen de tonterías, la escena de la tortura con el helado de fresa y el chuletón de cerdo de la primera es un clásico moderno del humor absurdo. Insuperable.
Estos han soltado un trailercico online, no como los demás.
Capitán Amrica.Cuando le preguntaron al protagonista de la serie Torchwood, John Barrowman, si había alguna posibilidad de verle protagonizando la próxima película del Capitán (arg), el buen hombré sonrió, sin verse en ningún momento cogido por sorpresa, y contestó que era uno de sus personajes de cómic favoritos. Y que no podía negar que habían tenido lugar algunas conversaciones. La fecha prevista por el estudio para el lanzamiento del proyecto es el 6 de mayo de 2011. Toma ya.
Red Sonja. Aunque todavía no se ha grabado ni un solo segundo de película, Robert Rodriguez ya está haciendo promoción de su nueva versión del mítico personaje del universo Conan creado por Robert E. Howard. Aunque Rodriguez no la dirige, según sus propias palabras por compromisos previos, su producción será tan férrea, y el director es un amigo tan cercano, que será como si la co-dirigiera. Ah, el otro, el que firmará como auteur pero será la despechada, es Douglas Aarniokoski. La nueva belleza pelirroja será Rose McGowan. Aunque Rodriguez no se la siga tirando, que la chica sabe lo que le conviene.
Por el momento lo más gordo es eso. Pero aún queda mucha convención, ¡no bajaremos la guardia! ¡Bwa-ha-ha-ha-ha!
Vía: IGN | Superhero Hype!
