Fallos memorables de Star Wars (4)
El sable de luz de Anakin
Es bien sabido que un sable de luz lo construye su dueño, por tanto es único e irrepetible. No hay dos iguales, y muchas veces el sable es una imagen del Jedi que lo empuña, un símbolo. Y pocos hay como el de Anakin, que en una secuencia importantísima Obi-Wan entrega a su hijo: ‘aquí tienes el sable de luz de tu padre, un arma noble para tiempos duros, no es tan abyecta como las armas de fuego’.
Esa secuencia entronca, porque el anciano Jedi nombra ese conflicto, con Attack of the Clones, el soberbio segundo episodio de la saga. Y en esa película, que me parece formidable a pesar de las un tanto ñoñas secuencias de amor, hay un detalle que si no es un fallo, me gustaría que mis lectores, tan inteligentes todos ellos sin excepción (y deseando dejarme en ridículo siempre algunos), me lo explicaran bien. Veamos: Anakin y Padme y los dos droides acuden a Geonosis a rescatar a Obi-Wan. En la fábrica de droides, Anakin se defiende con su sable de luz de docenas de enemigos. Llega un momento en que no se puede defender más.
¿Por qué? Pues porque con tanto trajín, y tanta máquina alrededor, finalmente su sable de luz se rompe. No es que se quede sin energía o alguna cosa parecida. Se rompe: salen chispas de él. El caso es que finalmente los tres compañeros escapan del sacrificio en la arena, llega el séptimo de caballería (unos doscientos Jedi comandados por Mace Windu) y alguien le devuelve el sable a Anakin. ¿Cómo es posible? ¿No estaba roto? ¿Lo han arreglado? ¿No era una pieza de ingenieria complejísima? Es su sable, porque es distintivo y famoso, y años más tarde Obi Wan lo recoge en el sistema Mustafar.
Que alguien me explique, por favor.

‘Dracula, príncipe de las tinieblas’ - Derroche de elegancia

Dicen que el personaje creado por Bram Stoker en 1897 es el que más veces se ha llevado a la pantalla, incluyendo aquellos títulos que aunque no aludían al nombre del famoso conde era evidente que bebían de su mito. Probablemente el que dio un Dracula más brutal, aterrador e imponente fuera el gran director, hoy olvidado por muchos, Terence Fisher, que dirigió una trilogía vampírica irrepetible.
Primero con Horror of Dracula, saltó definitivamente al estrellato. Luego con The Brides of Dracula recibió malas críticas. Y finalmente, en el inicio de la decadencia de la Hammer, también recibió malas críticas por Dracula, Prince of Darkness. Creo firmemente que se trata de tres obras maestras superlativas, que demuestran el incontestable talento visual y narrativo de Fisher, y que, ya superado el tiempo en que fueron mal tratadas (las dos últimas) podemos recuperar ahora con toda su fuerza para considerarlas una cumbre del cine de terror y fantástico.
Por supuesto que éste Dracula, como el primero que hizo Fisher, se basa más en la obra de teatro que se montó a principios de siglo (y que fue un gran éxito, tanto que estableció la iconografía del monstruo) que en la novela de Stoker. Y por supuesto que no contamos con el gran actor Peter Cushing, pero es lo mismo. Éste gran título posee suficientes alicientes por sí mismo para hacer olvidar a Van Helsing.
El guión es absolutamente brillante y, sin prisas, de manera prolija y serena, te va desgranando una historia que asemeja a un nudo que se va cerrando lentamente sobre los protagonistas, hasta que les ahoga. Esa tensión creciente está lograda de manera magistral, y goza de un crescendo inolvidable hasta el momento cumbre de la resurrección del vampiro, que es por derecho propio una de las secuencias más espeluznantes y al mismo tiempo hermosas que ha dado el género.
Hasta entonces seguiremos a los cuatro protagonistas en su viaje por Transilvania, confiados como buenos ingleses, altivos y arrogantes, que se darán de bruces con una pesadilla orquestada por el lacayo de Drácula y por poderes oscuros más allá de su entendimiento. Todo parece una broma pesada, o un sueño del que se querría despertar. Pero en lugar de despertarse, el cuarteto de víctimas tendrá como respuesta a un ser altísimo, con los ojos inyectados en sangre, mudo y bestial.
Porque nunca hemos visto a un Drácula más bestial, asalvajado que éste. Ni siquiera otro interpretado por Christopher Lee. Dicen que el actor no estaba conforme con sus líneas de diálogo, y que por eso no dice una sola palabra. No sé si creerlo. Sea como fuere, nos brinda una interpretación notable, basada en una mirada afiladísima y en unos gestos enérgicos. Realmente parece que lleva sin probar sangre mucho tiempo, pues está fuera de sí en muchos momentos. Sin embargo el actor que lo encarna posee la suficiente destreza en su oficio para no devaluar su creación a una simple bestia sedienta de sangre. También es el conde astuto e imprevisible de siempre.
Fisher narra con una precisión, a falta de otra palabra mejor, majestuosa. A sus 62 años estaba en plena posesión de sus armas como director, y ayudado por el excelente operador Michael Reed (un asalariado de la Hammer), logra una vez más una atmósfera mil veces imitada, por su riqueza expresiva, su vibrante colorido, y sus desasosegantes claroscuros. Quizá hoy no impresione demasiado a algunos espectadores poco pacientes, pero su fingida teatralidad, su siniestra profundidad de campo, su goticismo enamorado, son el ambiente perfecto, y ésto bien lo sabía él, para que sus criaturas experimenten un horror contenido pero no por ello menos eficaz.
El abrupto, seco como un disparo, final, es desconcertante, y quizá a algunos les deje fríos. Sin embargo a otros nos deja una sensación harto incómoda. Ésta extraña y brutal conclusión produce el milagroso efecto de sentir compasión por una bestia indómita y feroz. Se nos hiela la sangre en las venas con esa última imagen en verde, construida sin concesiones a la galería. Poco importa la falsedad de esa noche tan prontamente instalada: ya nos hemos dejado engullir por éste torbellino de elegancia.

Antonioni y el Rock: Pink Floyd
Si para Blow Up Michelangelo Antonioni recurrió a The Yardbirds, unos años después hizo lo propio con Pink Floyd, esta vez para remarcar las imágenes de Zabriskie Point.
Antonioni rueda en esta ocasión en EE. UU. adentrándose de nuevo en el sentimiento juvenil de una época. Si en Blow Up ficción y realidad se mezclaban por las calles y parques londinenses en Zabriskie Point los protagonistas deambulan por un desierto americano real y metafórico que es un personaje más en la historia.
A la hora de recordar la película aparecen dos fuertes imágenes impresas en la memoria: La orgía en el valle de la muerte y lo que vamos a ver a continuación, el final en el que la realidad explota ante los ojos de la protagonista mientras escuchamos una variación musical de Cuidado con ese hacha Eugenia del grupo británico Pink Floyd. Subid el volumen de los altavoces para disfrutar de verdad con este poema visual.
A principios de los 70, la época en la que se estrenó Zabriskie Point, los Floyd habían dejado atrás su etapa underground comandada por ese loco maravilloso que fue Syd Barrett. Iban de grupo arty y se dedicaban a realizar música para ballets y películas, rodar conciertos sin público en las ruinas de Pompeya, componer sobre temas como el desayuno o canciones de títulos imposibles como (escribo con el doble vinilo Ummagumma delante de mí) Several species of small furry animals gathered together in a cave and grovoving with a pict. Luego vendría la definición de un sonido, The Dark Side of The Moon, las giras millonarias y los discos millonarios cada dos años.
Fue en ese lapsus de tiempo en busca de su personalidad cuando participaron en la película de Antonioni, adaptándose perfectamente a la confusión y el nihilismo de sus protagonistas.

‘Grand Film Malade’

Escribía Francois Truffaut, en el proverbial ‘El cine según Hitchcock’, que un Grand Film Malade, como él llamaba a una película fallida, puede ser el fruto de una exagerada sinceridad, de un planteamiento equivocado o de un desequilibrio formal. Pero aunque no sea perfecta, mientras las obras maestras a menudo no son vibrantes, casi siempre un Grand Filme Malade sí que lo es. Que, en cierta forma, esas películas muestran de un modo más directo su verdadera naturaleza.
A un tipo tan inteligente, que además sabía tanto de ésto que llaman cine, pues no se lleva la contraria así como así. Además estoy bastante de acuerdo con él. Quizá los Grand Filmes Malades de hoy sean las obras imperecederas del mañana. Quizá estén adelantadas a su tiempo o quizá no sepamos valorarlas tal cual son.
Se me ocurren tres películas fallidas (dos de ellas recientes), o Grand Filmes Malades, que últimamente rondan por mi cabeza. Sus imágenes y secuencias rebotan en mi cerebro sin parar. Quizá haya algo más ahí de lo que parece. Nunca las he considerado equivocadas, pero desde luego sí fallidas, por cuanto quieren abarcar demasiado. Son Lady in the Water, Cheyenne Autumn y Artificial Intelligence.
La primera estoy aprendiendo a apreciarla. Estoy aprendiendo a observar detrás de las esquinas de su trama, a disfrutar con la riqueza de los gestos, la serena exposición de unos acontecimientos de índole fantástica. Hay algo poderoso, y a la vez profundamente desequilibrado en ella. Hay pasión, pero también autocomplacencia, hay riesgo, pero también facilidades. Es este un filme de altísima singularidad, que no conviene despachar con rapidez, y que en un futuro puede ser completamente olvidado, o ser considerado un clásico irrepetible.

El caso del largometraje de Ford es diferente. Hay en él todos los elementos que suelen apasionarme de un film de su director. Pero él no está. Es decir: posee la garra narrativa, la pericia compositiva, la personalidad plástica, la tensión, la épica acostumbradas en los westerns del maestro. Pero no hay alma en ella. Es un Ford que filma de cuerpo ausente, sin punto de vista, sin pasión, como una fotocopia de sus mejores películas. Es sabido que fue una producción compleja y un montaje atormentado, pero sospecho que aunque el montaje final hubiera sido el deseado sus imágenes, su tempo, habría resultado el que es ahora: un gran filme olvidable.
Por último, la película que funciona por adición. No sólo adición, saturación, de ideas, también de personalidades, de necesidades, de mundos, de atmósferas. El regreso tras muchos años de Spielberg a la Sci-Fi más combativa se salda con un deja-vu por no saber dosificar las fuerzas y querer abarcar demasiado. Me fascina esta película, pero me irritan sus bajadas de tensión, sus continuos saltos narrativos sin necesidad, su acumulación hiperbólica de ideas que acaban otorgando al film un estilo incoherente.
Para que luego digan que ser crítico es fácil. Quién sabe lo que pensaré de ellas dentro de unos años.

Weaver y Scott ven posible ‘Alien 5’
Sigourney Weaver ha declarado en una reciente entrevista que estaría dispuesta a encarnar de nuevo a la teniente Ripley en Alien 5 si Ridley Scott se colocara de nuevo tras la cámara. Lo curioso es que la actriz también comenta que el director inglés está entusiasmado con la idea. Sabiendo como son en Hollywood, más de un ejecutivo debe de estar frotándose las manos viendo que ya tiene la mitad del trabajo hecho.
A estas alturas ¿quién necesita un nuevo título de Alien?, aunque viendo como está la franquicia últimamente tras su cruce con los depredadores, cualquier pequeño esfuerzo por parte de Scott nos parecería una obra maestra.
Las dos entregas de Aliens Vs Predator han reducido el mito a pura pulpa gelatinosa fácilmente asimilable por adolescentes sin escrúpulos. ¿Cómo enfocaría Ridley Scott un nuevo acercamiento al alienígena que le dio la fama a finales de los 70? Recordemos que hace tiempo que el ego del director es más grande que la nave Nostromo. ¿Qué opináis al respecto? ¿podría ofrecer algo interesante o el resultado sería para inmolarse a lo gonzo a la salida de los cines?
Vía: Sigourney Weaver, dispuesta a resucitar a ‘Alien’
Enlace: europapress
‘Snatch’ - Primera pelea
Es ésta la única secuencia que me hace gracia - y es bastante tempranera - de un filme histérico, demencial y sobrevalorado hasta la náusea por aquellos que no quieren exigirle al cine más que una diversión descerebrada. No, no me vengan que el guión era ingenioso, o que tiene ritmo. Algunas secuencias, como la de la caza del conejo, se salvan, pero en general el marido de Madonna a lo único que aspira es a convertirse, y ciertamente lo consiguió durante un tiempo, en el Tarantino británico.
Yo creo que otro director y otro guionista, con ésta misma historia, le habrían sacado mucho más partido a esta ‘historia criminal británica’, la hubiera dotado de más densidad, en lugar de contentarse con camelar a los adolescentes.
Pero sí que le encuentro un aura especial al personaje interpretado por Brad Pitt, ese extraño ‘campeón mundial gitano de boxeo sin guantes’, y a su venganza personal, en un plan maestro que pone la trama patas arriba, aunque de gitano tenga éste hombre lo que el que suscribe de guineano. A eso y a algunos temas musicales bien elegidos.
Antonioni y el Rock: The Yardbirds
Este mes se cumple un año de la muerte de Michelangelo Antonioni por lo que no estará de más recordar su figura en par de merecidos post.
Por lo mucho que se ha escrito y hablado del cineasta italiano he preferido centrarme en una faceta no demasiado explotada: Su relación con el Rock´n´Roll. Y es que resulta curioso que Antonioni, ya un director cuarentón en mitad de los 60, se implicara de lleno en la cultura musical de su tiempo. Blow Up, su icónica película basada en un relato de Cortazar y Palma de Oro en Cannes, se sumergía en el moderno Swinging London y nos regalaba una actuación del grupo de Rhythm´n´Blues The Yardbirds.
Por lo que tengo entendido Antonioni quería a un grupo que destrozara una guitarra en el escenario, así que su primera y lógica apuesta fueron los Who. Algún tipo de problema le hizo cejar en su empeño para fichar finalmente a los Yardbirds.
The Yardbirds fue en los 60 un solvente grupo de Rhythm´n´Blues que es recordado sobre todo por haber tenido en sus filas a algunos de los mejores guitarristas de todos los tiempos. De un jovencito Eric Clapton pasaron a Jeff Beck y después a Jimmy Page. Las escenas de Blow Up que podéis ver a continuación pertenecen a la breve etapa en la que Beck y Page compartieron formación. Cuenta la leyenda que tras disolverse el grupo, Jimmy Page quiso continuar con el proyecto fichando a nuevos componentes bajo el nombre de Los nuevos Yardbirds. En una fiesta Keith Moon y john Entwistle de los Who, le habrían sugerido uno mejor: Led Zeppelin. El resto, como podéis imaginar, es historia.
Prestad atención al siguiente vídeo que podríamos llamar Blow Up revisited! que pone de manifiesto el culto a este título de Antonioni
‘Looking For Fidel’ - Apasionante Entrevista

Entre una película olvidable - Any Given Sunday - y una asombrosa obra maestra desprestigiada por los prejuiciosos - Alexander - Oliver Stone, uno de los realizadores fundamentales del cine contemporáneo, dirigió tres documentales, a cual más interesante: Comandante, Persona Non Grata, Looking for Fidel, en los que desplegaba una gran maestría narrativa al tiempo que profundizaba en temas políticos de importancia histórica.
El caso del primer documental fue especialmente polémico, pues se acusó a Stone, prácticamente, de confraternizar con el líder cubano, de apoyarle en sus ideas, de ofrecerle una plataforma de limpieza de imagen. Ciertamente, se advierte en aquella pieza una inclinación por parte del director y entrevistador hacia las ideas y personalidad del siempre astuto y casi abracadabrante Castro, que es capaz de engatusar a casi cualquiera.
Pocos meses después, y con motivo de la ejecución de tres secuestradores que intentaron tomar el control de un ferry y ejecutados tras juicios sumarísimos, Stone regresa a Cuba para entrevistar nuevamente al, para algunos, dictador, y quizá para limpiar su propia imagen tras las severas acusaciones vertidas sobre él después de Comandante. El resultado es Looking For Fidel, una vertiginosa, apasionante conversación, que más allá de ideologías, resulta un documento esclarecedor, único, quizá insuperable, para acercarse a una de las figuras políticas más importantes de éste siglo y del anterior.
Lo que nadie le puede negar a Castro es su capacidad de seducción, su forma de mirar. Es un actor nato y un líder extremadamente inteligente. Un genio a la hora de modular su voz, de calcular los tiempos. Vale más el diablo por viejo que por diablo. Pero tengo la sensación, a pesar de que comulgo bastante con algunas ideas políticas suyas, de que el diablo mismo se vería engañado por este hombre irrepetible.
Finalmente, y por segunda vez, Stone vuelve a caer en las redes de Castro. Empieza con dureza a preguntar sobre los juicios sumarísimos, pero acaba de nuevo siendo indulgente y permitiendo explayarse a Castro, dándole el privilegio de la palabra ante la verdad. Es un privilegio asistir al tira y afloja, al delicado equilibrio de una batalla dialéctica sin igual.
Y uno no puede sino rendirse ante la perfección formal de Stone, que apabulla con una construcción audiovisual inimitable. Y que incide con coherencia en su estudio de personajes históricos: Morrison, Kennedy, Nixon, href=”http://es.wikipedia.org/wiki/Castrista”>Castro, Alejandro…

‘Let Forever Be’ - Videoclip de Michel Gondry
El conocido tema de los británicos The Chemical Brothers, que nunca fueron The Prodigy, pero que eran talentosos, tuvo la suerte de contar con el genial Michel Gondry para el videoclip.
Y es que es una pieza de gran ingenio e interés visual. El director francés incide en su obsesión por el punto de vista, y en los artificios que pueden moldearlo y seducirlo. Toda una gozada.
Los chicos de Pixar lo han vuelto a conseguir
O eso parece mirando las críticas recopiladas en Metacritic. Si os fijáis un poco en las notas medias que suelen recopilar los estrenos, el 93 de Wall-E supera con creces a cualquiera de ellos.
Cuando Pixar y Disney firmaron el nuevo contrato que ataba por fin a ambos estudios me puse a temblar. Pensé que un aumento en el número de producciones a estrenar iría en detrimento de la calidad de las películas. Sin embargo Cars, Ratatouille y esta Wall-E (en cines españoles el 6 de agosto) mantienen el tipo de forma considerable.
Los de Pixar son como esos amigos que parece, nunca te van a fallar, aunque al final resulta que lo hacen. La responsabilidad del estudio crece con cada película estrenada, personalmente miraré hacia otro lado el día que metan la pata, esperando que la siguiente vez que nos volvamos a encontrar todo siga igual que antes.
Por cierto, todo el mundo está por ahí haciendo listas buscando la número 1 entre las maravillas animadas de la compañía. Sé que es difícil, pero me voy a mojar que para eso la subjetividad es lo que prima en estos casos. Yo me quedo con Los Increíbles, ¿y vosotros?
Vía: Wall-E en Metacritic
Enlace: Metacritic
Star Wars, the clones are coming!
Falta poco más de un mes para el estreno de la serie animada sobre las guerras clon. Mientras, nos siguen llegando a cuenta gotas vídeos que muestran y hablan de lo que nos vamos a encontrar.
Así, a las películas (I, II y III) y a la serie de animación tradicional se le une un nuevo título para los cines como antesala para su estreno televisivo, ambos realizados con animación digital. Pocas veces ha dado tanto de sí una única frase:
Yo combatí junto a tu padre en las guerras Clon.
Enlace: starwars.com | Vía: Clone Wars site
‘The birds’ - Experimento

El artista Martjin Hendriks realizó un curioso experimento: eliminar a los pájaros de la película Los pájaros, el archifamoso título abstracto/apocalíptico del genio Alfred Hitchcock. En mi opinión resultan tres interesantísimas secuencias dignas de ver, pues provocan en el espectador una curiosa sensación.
La de poder acceder a la fascinante e inimitable puesta en escena de Hitchcock, a su misterio. La ausencia de los letales pájaros, más que revelar el artificio, desnudan el modo en que el orondo genial prepara su relato para inquietarnos.
Vía: Llámame Lola
Malas críticas y malos críticos

Entre cierta gente está extendida la idea de que una mala crítica puede destrozar una película. O de que una mala crítica ofende a los espectadores y cinéfilos que la han visto y han disfrutado con ella. Decir tal cosa, pensarla, es negar la capacidad de la crítica para incitar a la reflexión y para descubrir niveles ocultos de una obra estética. Por tanto: ¿para qué siguen leyendo críticas?
También existe la manía de pensar que un buen crítico lo es en la medida en que uno esté de acuerdo con él. Es decir, según éste razonamiento, todo aquel que piense distinto a mí, no sólo está equivocado, sino que es un idiota, o algo parecido, y desde luego no merece tener la oportunidad de ser leído. Ese tipo de reacciones me hacen pensar en lo que dijo Chaplin cuando le preguntaron si era comunista: “intentar clasificar a la gente por su manera de pensar lleva al fascismo”. Sin llegar tan lejos como éste maestro de maestros, que fue acusado de comunista durante la Caza de Brujas maccarthysta, yo diría que clasificar a la gente por su forma de pensar te lleva a perderte muchas cosas.
En ningún caso una crítica negativa, o incluso destructiva, puede hacerle algún daño a una película. Si la película realmente no es válida ni tiene vigencia, al cabo de los años nadie se acordará de ella. Y nada habrá tenido que ver con las críticas de ‘los que no tienen ni idea’. Y si la película ha influido en la cine, ha abierto ventanas a formas nuevas y aún así clásicas, ha sabido mantenerse joven y viva, pues será por sus propios méritos, y ningún comentario negativo (o positivo) habrá tenido algo que ver al respecto.
Éste post pretende (como casi todos los que escribo aunque algunos crean que me impulsa la mala leche) hacer pensar y promover al debate: la labor de un crítico, sinceramente, es muy desagradecida. Y lo digo con conocimiento de causa. Se escribe con pasión o con ira (que es igualmente agotadora) sobre algo muy importante para el autor, y en internet, por ejemplo, se está expuesto a comentarios de personas a menudo maleducadas, intransigentes y sin preparación. No creo que la mejor forma de profundizar en el fenómeno llamado ‘cine’ sea entrar en la descalificación o ceder a fanatismos.
La labor de un crítico es ardua: predecir el futuro, arriesgar predicciones, descubrir talentos, invitar a la reflexión sobre cuestiones estéticas, establecer un criterio coherente y un discurso reconocible, preocuparse de que no caigan en el olvido piezas o cineastas importantes, defender lo arriesgado y soslayar lo trivial, destapar lo falso y manipulador, orientar al primerizo, escribir bien (pues para considerar a un crítico como valioso también se puede valorar su trabajo literario), desentrañar los motivos de un autor, acercar lo más difícil a las mentes perezosas, no caer en fanatismos, ser un experto en las influencias y en el juego de espejos que casi siempre es el arte…
¿Cómo descubrir, cómo saber, quién es un mal crítico, bajo mi punto de vista? Quizás el que acude al cine con prejuicios, generalmente. Esto es: el que intenta ver en la película otra cosa que no es la película, protestando porque la pieza no ha cumplido expectativas preconcebidas (es difícil ir con la mente abierta a una sala…y más aún si sólo se va para pasarlo bien el fin de semana). El que se siente más inteligente que un espectador común: un crítico no es más inteligente, sólo tiene la mirada adiestrada, que no es lo mismo. El que cree que sólo un tipo de cine (por lo común el ‘narrativo’) es válido. El que intenta ganarse el favor de los lectores. El que no es capaz de ofrecer un punto de vista personal (lo más personal posible) sobre la obra. El que sólo ha visto películas pero ha leído poco, ha visto poco arte clásico… El que es incapaz de enclavar una obra determinada en su contexto histórico y social determinado.
Tampoco son buenos críticos los que caen en expresiones grandilocuentes, a palabras cliché entre los colegas, o los que pasan del halago desmedido hacia una cinta, al ataque despiadado en la siguiente. Escribir sobre cine, como escribir en general acerca de cualquier tema o en cualquier disciplina creativa, es algo de gran responsabilidad.
Sigo pensando que la crítica es más necesaria, con éste caos formal y narrativo en que vivimos, que nunca. Los cineastas que no quieren saber nada de la crítica suelen ser aquellos a los que años después les encanta que un equipo crítico le escriba un volumen o le dedique un número de una revista de prestigio. La crítica es el amor por el cine, por el arte, de cinéfilos cultos que escriben muy bien, que dejan constancia de tendencias, cambios y necesidades, y que le descubren al lector que no está de acuerdo con lo que escribe aspectos vitales de la obra que ellos desprecian.
12 películas infantiles/juveniles

Mucha gente tiene la equivocada idea de que las películas ‘para niños’ o las películas ‘juveniles’ han de ser, por fuerza, de inferior rango que las películas ‘adultas’. Que han de ser más simples o más ‘bobas’. Nada de eso.
También es cierto que intentando cautivar la atención de los más enanos se produce mucha porquería, pero eso es como en todos los tipos de cine. Sin embargo una buena película para niños o juvenil, si es realmente buena, es plenamente disfrutable y puede ser muy emocionante, hasta el punto de convertir a los ancianos en niños de nuevo, recordándonos quiénes éramos y cuántas cosas habíamos olvidado.
He aquí un ramillete, engarzado a bote pronto y sin ánimo de exhaustividad, de las que yo considero las más maravillosas. Seguro que me faltan algunas, o muchas. Pero los lectores también pueden echar un cable, ¿no?
Lemony Snicket’s A Series of Unfortunate Events
Una joya. Ignorada en su momento por cierto sector acomplejado de la crítica, se trata de uno de los más ingeniosos relatos para chavales que se han podido ver en una pantalla. Adaptando la excelente serie creada por el escritor Snicket (en realidad, un seudónimo), los huérfanos hermanos Baudelaire sufrirán el acoso del guiñolesco conde Olaf (un insuperable, polimórfico, Jim Carrey, que en mi opinión hace aquí su papel de comedia más brillante, dotado de una energía y presencia indescriptibles), en un mundo surrealista, gótico, de espectacular dirección artística, quizá una de las más inspiradas de los últimos tiempos.

Harry Potter and the Prisoner of Azkaban
Con mucha diferencia, la mejor de la saga del niño mago. Una de las obras maestras del cine norteamericano de ésta década. Ésta bellísima, enamorada aventura, dirigida por un Cuarón pletórico, logra hacernos olvidar la saga de los anillos a fuerza de puro talento. Lo tiene todo, pero es contenida: terror, humor, aventura, acción, misterio, intriga, sorpresas, júbilo, oscuridad. Qué difícil es llegar a lograr ésto.

The secret of Nimh
Antes de que Don Bluth echase a perder su talento con bobadas como Anastasia o Titan A.E., era capaz de hacer cosas extraordinarias como ésta, que a simple vista parece un relato infantiloide y ñoño, pero que es una aventura insuperable, con unos personajes y unas caracterizaciones que ya las quisiera para sí un Disney.

The Wizard of Oz
Viéndola hoy día, parece mentira que hayan transcurrido 69 años desde su realización. Se mantiene, por algún inexplicable misterio, sorprendentemente joven y moderna, como si se hubiera hecho hace dos años, o como si se fuera a hacer dentro de dos años. Su nobleza, su profundidad psicológica y su riqueza expresiva siguen más vigentes que nunca, aunque hoy sería totalmente incomprendida. Pero ahí ha quedado, como una película meritoriamente mítica.

Star Wars: A New Hope
La película juvenil por excelencia, siempre atacada por los más acomplejados y siempre defendida por millones que la veneran. Nada que añadir.

The Lost Boys
Ésta película, quizá (y sin quizá) la mejor de su director, consigue el milagro de dar miedo y de no perder su espíritu de aventura juvenil de puro escapismo. Pero además, posee una factura y un aspecto visual verdaderamente únicos, que trascienden con mucho su estilo ochentero, y que producen una atmósfera inolvidable.

The Iron Giant
Emocionantísima historia de una amistad, primera película del ahora consagrado en el ámbito de la animación Brad Bird, que recuerda al Don Bluth más inspirado. Auténtica oda anti-militarista, anti-bélica y anti-armas, con el amor y la compasión como antídoto.

E.T., the Extraterrestrial
Una de las mayores virtudes de Spielberg es que cualquier persona de cualquier parte del mundo puede entender sus películas, y emocionarse por igual. A algunos les parece un defecto ésto, a mí me parece, sencillamente, un milagro. Ésta película, la infantil de calidad por antonomasia, además de una obra maestra, es uno de esos relatos y piezas artísticas más optimistas que existen: no estás solo.

Aladdin
Más diversión, más velocidad, más ingenio, más ritmo, más atmósfera literalmente imposible. Los de Disney estaban en un momento pletórico cuando estrenaron esta gozada de película, que uno jamás se cansa de volver a ver.

Tonari no Totoro
En Japón, un Totoro, que es algo así como un espíritu bondadoso corporeizado, es más que el ratón Mickey gracias a la fama y el talento de Miyazaki. Ésta es una de esas películas que cuando estás harto de todo, o cuando no tienes ganas de nada, o simplemente cuando te apetece sentirte bien, pues la pones y te sientes bien.

The outsiders
Muy superior en todos los aspectos a la sobrevalorada (aunque ciertamente estimable) Stand By Me (ya, algunos diréis que son diferentes, pero hablan de lo mismo: la transición de la niñez a una primera madurez), la película del maestro es una lírica y descorazonadora descripción del corazón de la juventud.

El espíritu de la colmena
Para muchos, una película compleja y difícil de describir. Pero estoy seguro de que un niño inquieto e inteligente la entiende mejor que un adulto intelectualoide y presuntuoso. La más misteriosa película española, que aún nadie ha superado más de 30 años después. Con ella cerramos el ramillete:
Famosas películas y su reflejo porno

Sabido es que la industria porno de casi cualquier parte del mundo tiene una falta de ideas absolutamente abrumadora. Es decir, no sólo muy pocas películas están realmente bien dentro del tema erotismo, sino que muchas rozan el encefalograma plano. Ahora bien: te ríes. Y con lo que más te ríes muchas veces es con los títulos, muchos de ellos homenajean/parodian películas míticas de todos los tiempos.
Los de Asylum, que son unos cachondos, han recopilado una gran colección de títulos y pósters que son para morirse. Es increíble cómo los productores les buscan las vueltas a títulos importantes. Aunque debe ser lo único a lo que le buscan las vueltas. Son 40 pósters fantásticos, muy mal hechos, pero muy divertidos. Para verlos hay que hacer click en el enlace que vemos de ‘Cringe-Worthy Porn Spoofs’.
Enlace: Asylum Salutes Cringe-Worthy Porn Spoofs
