El FICEB llega esta semana más interactivo que nunca
El Festival de Cine Erótico de Barcelona, uno de los más importantes del mundo, abre sus puertas esta semana (del 26 al 28 de junio) en Madrid.
Cambian fecha y localización al haber expirado el contrato que vinculaba al festival a su anterior ubicación. El lugar elegido ha sido la sala Fabrik de Madrid y a ella se trasladarán las representaciones de las empresas, las rutilantes estrellas (más ellas que ellos) y los conocidos espectáculos en vivo.
Las actividades que podremos encontrar incluyen casting para descubrir nuevos actores y actrices, actuaciones fetish, intercambios de pareja, incluso se permitirá al visitante participar activamente en el rodaje de una película en directo. Todo para reforzar la idea de que España es una potencia en este mercado.
Este tipo de películas surge con el propio cine. Es en los 70 cuando empieza a salir de las catacumbas para asaltar las salas comerciales (échenle un vistazo a Inside Deep Throat, el dinámico documental sobre Garganta Profunda) y se crea todo un star system que hemos podido ver reflejado en títulos como Boogie Nigths. Directores como Coppola se han podido ver sonrientes en las importantes galas de premios mientras que en España Berlanga se declaraba públicamente un erotómano empedernido. En los 80 la llegada del vídeo da al traste, a mi parecer, con todo este Hollywood alternativo al inundar el mercado con todo tipo de subproductos, por no hablar de la irrupción del SIDA, que crea auténticos estragos.
En la actualidad sigue siendo determinante el apoyo de la industria cinematográfica del sexo para que los formatos domésticos triunfen o se estandaricen. Que se lo digan sino al HD DVD, que vio como perdía la batalla cuando, entre otras cosas, los grandes del porno se posicionaban al lado del Blu-Ray.
Como el FICEB se celebra este año en Madrid, esperamos que nuestro querido compañero Adrián dedique tanto esfuerzo a cubrir el festival como ya hizo estupendamente con el de Cannes.
Enlace: FICEB
Póster de G.I. Joe en Amsterdam
Al parecer, el siguiente cartel ha sido fotografiado en la Cinema EXPO de Amsterdam. Lo que debemos destacar de él no es ni su estilo, ni el personaje de Duke que sale como protagonista del mismo, ni siquiera la calidad con que se ha tomado la foto, no…
Lo importante es fijarse en el título, pues al parecer, finalmente los productores han decido un subtítulo para esta primera película y será nada menos que Rise of Cobra. Una frase sencilla y escueta, pero que deja entrever claramente por dónde irán los tiros, en cuanto a la trama se refiere.
No sé lo que opinarán los auténticos fans de estos militares sin un pelo de tontos, pero a mí la verdad es que me parece un subtítulo acertado. Claro, que no sé si me acaba de gustar la otra conclusión que podemos extraer del hecho de que no hayan dejado el título como G.I. Joe a secas… pues denota que tienen claras intenciones de que ésta sea sólo una primera entrega.
Recordemos que este film que dirige Sommers, basado en los míticos muñequitos G.I. Joe, llegará a las salas el verano del año que viene.
Enlace: Poster: G.I. Joe - Rise of Cobra
Indiana Jones alcanza los 683 millones
Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal sigue recaudando dinero. Como era de esperar, el retorno del legendario aventurero está rompiendo esquemas en cuanto a cifras se refiere. De hecho, con el pasado fin de semana, la película ya ha recaudado la nada despreciable cantidad de 683 millones de dólares. Con esto, podríamos decir que la quinta entrega está asegurada.
‘Jurassic Park’ - Sosería y desgana

Me confieso admirador irredento de Steven Spielberg. Varias de sus mejores películas han significado, o significan, mucho en mi memoria cinéfila. Quizá por eso, cuando mete la pata, o se le nota desganado, me provoca una mayor irritación y me desilusiona más hondamente. El caso de la adaptación del original homónimo de Michael Crichton, estrenado hace ya 15 años, pertenece al segundo grupo.
A priori, la trama de Sci-Fi de ésta novela, era perfecta para ser llevado a la gran pantalla por el mejor Spielberg. A principios de los 90, la tecnología de integración de criaturas creadas por ordenador había logrado progresos sorprendentes. La novela era vibrante, oscura, crítica y escrita con solvencia, y el argumento (una isla concebida para ser un gigantesco parque temático de saurios que se les iba de las manos a sus dueños) parecía prometer.
Sin embargo, qué gran decepción…
Venía Spielberg de dos fracasos consecutivos de crítica y público. En las Navidades de 1989 Always patinaba en taquilla y la crítica le ignoraba. Pero tampoco era una gran inversión económica ni representaba un importante proyecto personal. Sí lo era Hook, un proyecto bastante caro y una adaptación personal de un texto legendario. Su Peter Pan debió haber sido una de sus grandes películas, pero un guión desastroso y una concepción errónea convirtieron aquél film en el peor de su filmografía.
Comprados desde hacía un tiempo los derechos de Schindler’s list, que tras ofrecer a Scorsese terminaría dirigiendo él mismo, Spielberg necesitaba redimirse en taquilla. Y se puso las cosas fáciles. El libreto de Crichton y David Koepp vulgariza hasta extremos inconcebibles un texto que daba mucho más de sí. Y todos sabemos de su espectacular campaña de marketing, y de los resultados en taquilla. Ahora bien, como aventura, deja mucho que desear.

Casi desde la primera escena, una estilizada secuencia de suspense, con un raptor al que apenas vemos y que provoca una masacre, comenzamos a advertir que algo le falta a ésta película. La presentación de Alan Grant y Ellie Sattler (unos apagadísimos, espantosos Sam Neill y Laura Dern, que demostraron ser grandes intérpretes en otros filmes) no puede ser más intrascendente.
Al poco llega un irreconocible Richard Attemborough, que da cuerpo a un John Hammond que nada tiene que ver con la novela y cuya personalidad resulta irritante, incomprensible y falta de toda chispa. Y arranca una aventura que en ningún momento engancha al espectador que quiera algo más que espectaculares dinosaurios en 3D.
¿Dónde está el Spielberg de Jaws? En casi ningún lado. Las secuencias de la fuga del Rex, con su gran ritmo, y el acoso de los raptores a los niños en la cocina, son dos espejismos que no consiguen sino hacer más patente la falta de tensión y fuerza narrativa del resto del espectáculo. El final, con el Rex entrando en el gran Hall y peleando con los raptores, da vergüenza ajena. Da la sensación de que Spielberg no se cree lo que está contando, que lo único que quiere es revalidar su conexión con el espectador. Pero la maestría de Jaws está tan aguada que uno se pregunta si realmente es el mismo director.
Es más susto fácil que tensión contenida, en un conjunto de ingenio visual muy pobre, que aunque cuenta, una vez más, con una gran partitura musical de John Williams, se ve incapaz de ofrecer algo realmente poderoso. En comparación con éste filme, El mundo perdido, estrenada cuatro años después, posee un segmento, comprendido entre el ataque de los dos Rex en pareja hasta el ataque de los raptores, bastante digno y que sí es una puesta en escena de acción a la altura de lo que se espera de éste hombre.

Si a todo esto le añadimos la entrega sin ambages a la ñoñería más inaguantable en lo referente a los críos protagonistas, pues no comprendo cómo alguien puede defender éste aburrimiento soberano, que nada aporta a la Sci-Fi ni a la narrativa de aventura, y que el propio Spielberg no se ha esforzado por defender en ninguna rueda de prensa.
Pero ninguna de las dos películas configuran algo importante, estéticamente, dentro de la filmografía de éste gran hombre de cine, que ha conocido una importante e inesperada madurez en la presente década. Quizá han hecho falta tropiezos como éstos para llegar a ella.
‘Los cronocrímenes’ llegan por fin a las salas españolas
Los cronocrímenes, el primer largo del experimentado y exitoso cortometrajista Nacho Vigalondo, llega esta semana a los cines españoles tras dos años de dificultades para su exhibición.
La compañía de Tom Cruise compró los derechos tras su paso por Sundance. Habría resultado chocante que el remake llegará hasta aquí antes que el título original. Veremos si el potencial del director español, que se mueve como pez en el agua en las distancias cortas, no se diluye en el metraje de un largo.
Los cronocrímenes deja de lado su habitual humor para contar la historia de un tipo (Karra Elejalde) que viaja atrás en el tiempo media hora y se encuentra consigo mismo, dando lugar a una serie de extraños hechos en forma de thriller. El director también se acerca a los problemas de las disgresiones temporales (o algo así) en su corto Cambiar el mundo, protagonizado por Carlos Aceres (conocido de sobra en estos lares por toda la muchachada) y realizado con un Nokia N95 para la campaña medio ambiental N_ature Movies.
Vía: El largo reto de Nacho Vigalondo Enlace: ELPAÍS.com
El Hula Hoop y los Coen
Pues sí, el Hula Hoop cumple 50 años. Fue inventado en 1958, y desde entonces se ha convertido en un icono del ejercicio y de la diversión. Quizá el juguete más sencillo y barato que se haya ideado.
Enterándome de esta noticia, me acuerdo de aquella magnífica secuencia de la brillante, aunque un tanto impersonal The Hudsucker Proxy, de los hermanos Coen, seguramente los mejores minutos de aquella disparatada comedia. Todo un prodigio de montaje y de ingenio visual, perfectamente ensamblado con la música. Realmente, los Coen son muy buenos…aunque no siempre cabales.
Enlace: El Hula Hoop cumple 50 años
Las 10 mejores películas bélicas

En la reciente publicación del 10 top 10 del AFI, eché a faltar una lista de las 10 mejores películas bélicas de todos los tiempos. Sí, incluyeron algunas bélicas en las ‘10 mejores épicas’, pero me parece equivocado. Y ésto porque no todas las películas bélicas son épicas, y porque el bélico me parece un género complejo y denso, muy singular, con sus reglas y anti-reglas propias.
El bélico, cuando es bueno, puede ser cínico, contestatario, caótico, antiheróico, pesadillesco, filosófico, existencialista. Cuando es divertido pues es un cómic que puede no estar mal. Cuando es malo es cuando ensalza la guerra, la patria, la figura del soldado obediente. Todo ésto suele condicionar su narrativa en términos estéticos. Es decir, muy pocas películas bélicas regulares o malas (pienso ahora en Black Hawk Down) están realmente bien hechas, como aquella.
Ésta es una lista personal, que en ningún modo pretende dejar sentenciado un debate, más bien abrir uno.
Primera tríada: Las más grandes
Apocalypse Now (Coppola, 1979): La más asombrosa película bélica hecha nunca según muchos es también una parábola de la actividad bélica del hombre en el mundo, de la inutilidad y progresiva decadencia del ejército norteamericano, y de la fascinación ilimitada de la jungla, a partir del original de Joseph Conrad.
The Thin Red Line (Malick, 1998): De la más intensa y asombrosa a la más espiritual y poética. Malick sorprende con un bélico atípico, tan brutal y pesadillesco como el de Coppola, pero que propone un viaje sensorial sin precedentes a través de un reparto coral perfecto. Obra Maestra absoluta.
Johnny Got His Gun (Trumbo, 1971): La película más terrible sobre la guerra es también la más antibélica que se filmado. Trumbo, pacifista combativo, consiguió su mejor trabajo con éste depurado, valiente, conmocionador melodrama. Nadie ha seguido su estela, quizá porque no se podía llegar más lejos con tan pocos medios.
Segunda tríada: Las imprescindibles
Saving Private Ryan (Spielberg, 1998): Spielberg se redime con títulos como éste cuando en ocasiones mete la pata. Uno de los más grandes filmes bélicos, sin duda, de una perfección técnica abrumadora, seca y terrible, violentísima y con un guión perfecto.
Capitán Conan (Tavernier, 1996): El gran director francés nos emociona con el relato de éste capitán de infantería, que durante la guerra es un verdadero héroe para sus compañeros, y que al finalizar el conflicto (curiosamente, ahí empieza la película), se convierte en un don nadie. Despiadada desmitificación de la guerra y de sus héroes, pues demuestra que quien en la guerra es alguien, cuando ésta cesa se convierte en un fantasma.
The Deer Hunter (Cimino, 1977): Tres partes bien diferenciadas (boda, Vietnam, búsqueda del amigo perdido), para un melodrama aterrador, que si no te pone los pelos de punta es que no tienes sangre en las venas. El mejor momento de Cimino, y el mejor momento de De Niro.
Tercera tríada: Las menos valoradas
Soldaat van oranje (Verhoeven, 1979): Magistral crónica de los primeros días de la Segunda Guerra Mundial, en uno de los más complejos y completos trabajos de Verhoeven. Cuando en 1979 el director holandés veía y admiraba Apocalypse now, y le decía a Coppola que le hubiera gustado hacer una película como esa, Coppola le respondía que él ya había hecho Soldaat van oranje…
The Dirty Dozen (Aldrich, 1967): Nunca ha sido un filme considerado como magistral, aunque realmente lo es. Tiene de todo: crítica bélica, comedia, suspense, acción, melodrama. Y además de un reparto extraordinario (donde destaca el genial Cassavetes) goza de una puesta en escena que aún no ha sido superada para una cinta de acción (donde lo único que saben hacer es pegar más planos por segundo).
Ivanovo Deststvo (Tarkovski, 1962): De nuestros lectores quizá pocos habrán visto éste peculiar y devastador filme bélico, que cuenta la historia de un niño de la guerra y de sus pesquisas entre dos grandes combates (no tenemos ni una sola secuencia bélica propiamente dicha), que termina siendo un feroz alegato antibélico tan seco y brutal como una bala en la cabeza.
Coda: La más generosa
The Great Escape (Sturges, 1962): Puede que no sea la mejor, o que no merezca estar aquí para muchos, pero mientras se está viendo, es difícil pensar en otra que te haga disfrutar más. Gran parte de culpa es del magnetismo de McQueen, pero también de un guión maravilloso que reescribe el original francés del que hace un remake. La más clásica de las aventuras bélicas, que todo el mundo quiere volver a ver una y otra vez.
‘Black Rain’ - Ridley Scott en Japón

Solidez estilística, blandenguería tramática
Ridley Scott, al que muchos consideran un gran director, es uno de esos realizadores que han sabido construir su vacua carrera de forma astuta, a base de efectos de cámara, luces muy atractivas y escaso riesgo. En 1988, después de encadenar los tremendos fracasos comerciales (algo que a él le afecta, porque el éxito es lo que persigue) de Blade Runner, Legend y Someone to Watch Over Me, dirigía Black Rain, una de sus películas más sólidas y al mismo tiempo más representativas.
Era éste un proyecto asignado al director emergente Paul Verhoeven (quien a juicio de éste cronista tiene más que ofrecer que el inglés), pero tres años después el director holandés lograría dirigir a Michael Douglas en otro policiaco, muy superior a éste: Basic Instinct. El encargo para Scott se saldó con un éxito de público bastante decente, y con un policiaco tan impersonal como todo lo suyo.
artistas y Artistas
Michael Douglas da cuerpo a un poli de esos de los que acabamos un tanto cansados en los años 80 y primeros 90: mal hablado, divorciado, bebedor, fumador, cascarrabias, iracundo, chulito. Para acabar de rematarlo, su aspecto podía infundir algo de respeto hace 20 años, pero viéndole ahora desde luego no. Su peinado a lo Martin riggs, sus mofletes y su sonrisa dibujan a un actor demasiado blando cuando no tiene un director de verdad detrás, puesto que elige los proyectos para lucimiento personal.

Por supuesto, tenemos a su pareja, pues ésta película no tiene intención de descubrir el Mediterráneo. Y su compañero es un guapetón, seductor, muy elegante Andy Garcia, que aquí ejerce de divo divino, encantador, tierno, simpático y estupendo. Y es su mejor amigo. Ambos se verán en dificultades por toparse con un caso de asesinato entre yakuzas japoneses. Terminarán en Japón, por supuesto, y allí serán unos don nadie, en un interesante choque de culturas.
El guión de Craig Bolotin y Warren Lewis no es nada del otro mundo, ciertamente. Una colección de lugares comunes y secuencias cortas, perfectas para que un pirotécnico como Scott se ponga con sus luces, sus movimientos artríticos de cámara, sus nieblas y humos urbanos, que le han hecho célebre. Lo más interesante hubiera resultado la mirada de un extranjero al Japón urbanita y nocturno. Pero no nos engañemos, Ridley Scott no es un Artista, sólo es un artista de la imagen.
Su acercamiento a la cultura nipona no deja de ser de postal, con esa autocomplacencia tan yanqui (heredada de la soberbia británica, como Scott) que se fascina por lo superficial y se aleja de lo fundamental, que retrata unos caracteres diferentes a lo establecido por el cine norteamericano, pero que es incapaz de penetrar en su misterio. El Japón de Scott es rutilante, barroco y esplendoroso (también siniestro), pero su mirada está muerta.

16 años después, un verdadero Artista, Quentin Tarantino, coge el testigo de otros, y le hace una declaración de amor a Japón (también a China, al Spaguetti y a muchas cosas más por supuesto…) con Kill Bill, magna obra maestra del arte del siglo XXI. Un capricho estético, una pieza artesanal inalcanzable para el flemático y frío Scott, más preocupado en construir imágenes impactantes que en adentrarse en el corazón de sus héroes y sus culturas.
Todo lo que en Tarantino es pasión, en Scott es mecánico e insulso. Sin embargo, Black Rain se erige como una de las películas más sólidas (en las que menos intenta establecer su dudosa autoría) de su director. Momentos como la magnífica primera aparición de Sato, o el engaño de los yakuza en el aeropuerto, entonan ésta película como algo que, si bien no es lo que pudo ser, es un policiaco digno. Y por supuesto hay en ella un actor superdotado llamado Ken Takakura, que les da mil vueltas a Douglas y a García.
Ver al fondón y blandengue Douglas vencer en un combate cuerpo a cuerpo al correoso y veloz Sato da verguenza ajena, así como ese vasallaje al ‘rollo americano’, eso de ir de creídos y de modernos, dando lecciones de comportamiento en su propio país a los japos, tan sosos y necesitados de lecciones; mientras el relato saca virtudes, falsas y falsamente, de esa cultura tan cerrada que no comprenden. Pero para muchos Scott es un gran director, y Tarantino un locuelo. Bravo.

Bardem recibe el Premio Nacional de Cinematografía

Después de hablar del director ruso más inaguantable de la historia, toca hablar de un premio a otro de esos artistas que se permiten el lujo de ejercer de guías morales, gracias a su fama en la profesión que ejercen, aunque mejor harían en no autoerigirse como ejemplos de nada. Algún día valdría la pena escribir una segunda parte, ampliada y mejor, de aquél artículo que escribí hace ya un tiempo, explicando los clanes y hablando de los hipócritas que acaparan y que convierten la cinematografía española en la piltrafa que es. Me lo debo.
Entre tanto advertir que no le tengo especial manía a Bardem, como muchos creen, pero sí que estoy un poco cansado de verle tan endiosado, porque llevamos varios meses con el mismo tema. Le han otorgado el Premio Nacional de Cinematografía, porque en 2007 fue la figura española de cine más destacada. No tengo objeción, ni me parece mal. Está dotado con 30.000 €, lo cual me parece una gran estupidez, eso sí, como las decenas de miles de dólares que regalan junto con el Oscar y que poca gente sabe, pero bueno.
Personalmente, creo que los Coen, más que darle el papel que le daría el Oscar por lo gran actor que dicen que es, se lo dieron por su singular físico y personal voz, que los tiene. Y es que el personaje de Anton Chigurch no es precisamente difícil de interpretar. Le hagan lo que le hagan, y haga lo que haga, no mueve una ceja. La presencia de Bardem es poderosa, pero es que además es un personaje tratado por los Coen con mucha habilidad.
Lo más triste de todo, sin embargo, es que le consideren el profesional español más destacado (figura que sin duda ha sido en 2007), por sus películas norteamericanas. Sin embargo, creo que su papel en el filme El amor en los tiempos del cólera, es absolutamente mediocre. Pero cualquiera le tose ahora a Bardem.
Enlace: Javier Bardem, premio nacional de cinematografía
Más fotos del rodaje de Wolverine
En la web Lake Macquarie News han publicado una nueva tanda de imágenes del rodaje de esta primera entrega X-Men Origins, basada en el personaje de Lobezno. Están tomadas en la playa de Blacksmith New South Wales. La verdad es que sin revelar nada importante, demuestran que el rodaje sigue viento en popa.
Póster de The Perfect Game
No sé cuántos aficionados al baseball habrá entre nuestros lectores, pero como sé que aficionados al cine hay muchos, pues me ha parecido interesante presentaros este film de Lionsgate, aprovechando que ha aparecido su nuevo póster oficial.
Se trata de The Perfect Game, una película que dirige William Dear y que nos cuenta una entrañable historia real de superación y empeño. Aquí os dejo el póster, con un estilo clásico y una estética bastante cuidada.

En 1957, el ex jugador de baseball profesional César Faz vuelve a casa, a su México natal, con la rabia contenida de no haber conseguido vencer al racismo de las Major Leagues norteamericanas. Será entonces, cuando decida entrenar a un equipo local de jóvenes jugadores, liderándolos hasta las mismísimas Little League World Series, convirtiéndose en el primer equipo no norteamericano en ganarlas. El film es un eterno cuento sobre la fe y la fuerza del espíritu humano para superar todas las adversidades, cuando se persigue un sueño.
Enlace: The Perfect Game Poster
Spike Lee reivindica los viajes en el tiempo
No, aunque la película se vaya a llamar Time Traveler el director americano no se ha apuntado a la ciencia ficción. Lo que pretende Spike Lee es contarnos la historia de Ronald Mallett, doctor en física que escribió una tesis sobre la posibilidad de los viajes en el tiempo.
Profundizando en la historia encontramos un más que emotivo e interesante potencial cinematográfico. Por lo que se ve, el tal Ronald perdió siendo niño a su padre, dramática experiencia que le hizo obsesionarse el resto de su vida por viajar atrás en el tiempo para poder cambiar tan trágico echo. La base de la película será el libro Time traveler: A Scientist’s Personal Mission to Make Time Travel a Reality, del que Lee ha comprado los derechos. Veremos que prioridad adquiere este proyecto entre los que ya baraja: Un documental sobre Michael Jordan y la secuela de Plan Oculto.
Vía: Spike Lee se apunta a los viajes en el tiempo Enlace: Europa Press
‘Cities’ el nuevo trailer de Wall-E
Hace unas horas salía a la luz Cities, el nuevo trailer de Wall-E, la nueva e inminente maravilla animada de Disney Pixar. Con un montaje mucho más agresivo que en los anteriores, el espectacular vídeo mezcla imágenes que ya conocíamos con otras nunca vistas.
Esta nueva apuesta tiene toda la pinta de gustarnos a todos. El protagonista, esa especie de mezcla entre Número 5 y ET, promete emocionarnos sin necesidad de decir una sola palabra, ¿vuelta a los orígenes mudos del cine?. Cruzaremos los dedos para que los amigos de Pixar hayan creado un nuevo clásico que unir a su ya larga lista de aciertos. En España saldremos de dudas el 6 de agosto.
Nikita Mikhalkov: un director ‘comprometido’

Resulta que el director ruso Mikhalkov estrena estos días en Europa (también en España, claro) su última película, que fue abucheada contundentemente por el público del Festival de Venecia, al que acudió el año pasado nada menos que dentro de la sección oficial a concurso (menos mal que el ese festival se llama Mostra Internazionale d’Arte Cinematografica…).
Yo, personalmente, no suelo quedarme solamente con lo que se quedan esos cronistas que se conforman con cualquier cosa. Hay productos, o subproductos, que me ofenden, sobre todo si los dirije cierto tipo de gente. 12, que es el título de la película, es un ‘remake’ de aquella obra maestra conmocionadora que dirigiera en 1957 Sidney Lumet: 12 angry men. Una de esas operaciones de marketing disfrazadas de cine, que a un crítico avezado no puede darle gato por liebre, porque es imposible, porque su rastrera condición lo impide de raíz.
Un tipo como éste, que proclama a los cuatro vientos su amistad con uno de los políticos más nefastos de la historia de su país y del mundo entero, el inefable Vladimir Putin, no merece ser considerado un artista. Pero va por ahí con su grandioso ego, afirmado sin complejos (porque los tipos como él no tienen) que Putin le ha devuelto la dignidad a su país (cuando magníficos documentales como El caso Litvinenko, dirigido con ilimitado coraje por el gran Adrei Nekrasov, dejan claro, por si no lo teníamos todos ya, el tremendo desastre que es Rusia).
No es que en España no haya casos semejantes, pero desde luego pocos parecidos. Además, está respetado por muchos, ha conseguido el Oscar a la mejor película extranjera (por la infumable, tediosa y absurda Quemado por el sol), le llaman para festivales de todo el mundo, y hay ciertos sectores que le consideran un honesto narrador de la realidad rusa.
Seguramente no sean capaces de advertir la nauseabunda adscripción de éste 12 al belicismo más encubierto, del grandilocuente y vacío y mentiroso El barbero de Siberia, que incide en una idea arcaica, ultra-conservadora de ese gran y desgraciado país. Con toda probabilidad no sean conscientes de que en todos sus filmes subyace una defensa enconada y abyecta de las diferencias sociales de riqueza y de posición.
Pero ya estéticamente, porque el cine es arte, y el arte es estética (y en la estética no existe lo moral, aunque puede condicionar su resultado…), éste hombre es el paradigma de director mediocre inflado de presunción. Intenta siempre parecer muy poético y social, y así descubre sus grandiosas limitaciones, su incapacidad, sus ideas reaccionarias.
Pero de poco sirven éstas palabras. Éste hombre seguirá haciendo películas hasta que se muera (por suerte ya es mayor, y no seguirá dando la vara mucho tiempo), y los fans suyos que me lean no otorgarán importancia a mis reflexiones. ¿Quién sabe? Quizá sus compatriotas se den cuenta algún día de que el peor embajador cultural que tienen es Nikita Mikhalkov.
Reseña: The Incredible Hulk
Dos de dos para Marvel este año, cuando menos esa es mi perspectiva.
Ya empezaron a salir debajo de las piedras los que aseguran que la versión de Ang Lee es mucho más acertada, yo lo dudo.

De entrada un Hulk de proporciones mucho mas realistas es el CGI que podemos ver en esta nueva versión, y ya con eso a mi me parece una victoria sobre la “poética” versión de Lee. The Incredible Hulk, es la primera vez que esta personaje llega a la pantalla grande desde mi punto de vista.
Eric Bana no era Bruce Banner, ni por error estuvo cerca de proyectar el sufrimiento que carga Banner bajo la piel verde, el contraste de poder y debilidad solo ha sido bien llevado a la pantalla en el tele drama de los setentas de la mano de Bill Bixby, pero Ed Norton esta de altura en esta versión cinematográfica, si tiene una falla esta nueva reinvención es, que me parece que el papel de Betty Ross ahora es que el no tiene química, Jennifer Conelly sudaba por sacarle expresión a Bana, ahora Liv Tyler se queda corta, si bien no es la octava maravilla como actriz si pudo estar mejor llevada, el problema es que el guión no se lo demando hay una sola escena en la que se siente su presencia y eso es una pena.
Tim Roth es el enemigo por excelencia, espanta con su fuerza interpretativa, se sienten sus ganas de destruir a Banner y a Hulk por puro gusto, la cinta se mueve en la dirección debida, con mucha acción y momentos dignos del comic, una historia seria y sin chistes involuntarios, las cosas donde deben estar.
Los efectos especiales están súper bien logrados y la aventura tiene ese feeling de comic bien adaptado (sin la necesidad de mover viñetas como lo hizo Ang), además a pesar de que todo es fantasía no existe ese detalle de “hay que jalado” ni la foto al lado de la bandera gringa “a la SpiderMan”, y por si fuera poco el cameo de Robert Downey Jr. Al final de la película es brutal y la amenaza de la iniciativa Vengadora es ya un insulto a nuestras ganas de ver el ensamble de héroes en la pantalla grande, ojala y Spidey y Ghost Rider aprendan algo de estos ejemplos de perfección (IronMan y Hulk)

Aun hay mucho por hacer con otros héroes de Marvel, si bien algunos como los 4 fantásticos tienen un buen tratamiento pero son mucho más infantiles, el futuro está en adaptar a los héroes debidamente a su publico, es probable que la próxima a estrenarse cinta de el Punisher le haga justicia al exagerado y ultra violento anti héroe, Wolverine tiene que ser un ensayo de violencia sobrada y desesperación, y héroes como el Capitán América y Thor están en una posición inmejorable si saben tomar los aciertos de tantos ejemplos que ya están grabados en el celuloide.
