Fernán-Gómez y Azcona, de otro cine

El 21 de Noviembre del año pasado, fallecía Fernando Fernán-Gómez, tras soportar varios años una larga enfermedad que no minó su creatividad ni su vitalidad. Pocos meses después, el 23 de marzo de este año, fallecía Rafael Azcona, al que todos veían en plena forma pese a sus 82 años, y que a nadie había hablado de su cáncer…
Así, en pocos meses, desaparecían las dos máximas figuras españolas de la interpretación y de la escritura de guiones, respectivamente. El funeral de Fernán-Gómez fue un acontecimiento cultural, mientras que el de Azcona fue más breve e íntimo. Ahora que ya no están, dos preguntas emergen, inevitables, para ser respondidas. ¿Se apreció a estos dos hombres como se debía en vida? y ¿queda algo en el cine español equivalente o capaz de ofrecer una aportación creativa similar en importancia y vigor a la de estos dos hombres? Mucho me temo que la respuesta a ambas preguntas es… no.
En un cine ya tan irremediablemente sectario, desgajado, tan falto de ambición estética e intelectual mientras que rebosante de ambición económica, como el español, ambas figuras totémicas nunca fueron apreciadas en su justa medida ni por los medios de comunicación ni por el público. Los medios etiquetaron al actor en sus últimos años como un gruñón mediático mientras que ningunearon a Azcona, y los siempre poco instruidos espectadores españoles se dejaron influenciar y tan sólo los que conocieron a ambas figuras en sus años de plenitud aún les respetaban como debían.
Para los jóvenes Fernando Fernán-Gómez no era uno de los más grandes actores de cine y teatro (amén de uno de los directores más interesantes en ambas disciplinas, y escritor de novelas, y autor de obras…) que ha dado el cine español. Sólo era una vieja gloria que quizá conoció buenos tiempos, que participó en Belle époque, y que tenía una mala hostia irreprimible.
Quizá no supieran que Fernán-Gómez era un hombre muy tímido y celoso de su intimidad, al que la fama y el nombre le impedían, por un lado, pasar desapercibido, y, por otro, mantener las formas. Pero, ¿qué actor español de ahora mismo tiene su carisma, su fuerza expresiva, su vasta cultura, su inteligencia, su presencia al menos? Su mala fortuna fue nacer español, aunque lo hizo en Lima, Perú, y trabajar siempre por y para y en este país cainita y olvidadizo, en el que un día te ensalzan y al otro te arrastran por el suelo de los pelos…
Fernán-Gómez fue todo eso, pero además fue un profesional impecable y un hombre de una mente libérrima, anárquica y poderosa. Los ‘progres’ (esa endemia del cine español que todo lo recorre) lo querían de su lado, otros le acusaban de ser un derechista esquivo. Lo cierto es que era un hombre demasiado complejo y, al mismo tiempo, sencillo, para poder definirle y enconsetarle.

Exactamente igual que Azcona, quizá el guionista más prolífico, regular y experto de la entera historia del cine español. Yo no diría el mejor en términos de genio artístico, pero sí quizá el más representativo de su época y el que mejor supo cambiar acorde a los tiempos. Además, un ejemplo de humildad (pues todo divismo era antinatural en él), y de serena inteligencia.
¿Este cine español progre, ensimismado, quejumbroso y desenganchado de los espectadores, es la herencia de estos dos grandes hombres de cine? Yo creo que no. Estos dos hombres son de otro cine, del suyo (pues durante décadas a Fernán-Gómez le ningunearon y a Azcona le taparon), el cine español no se los merecía y ahora que no están, pueden recordarles con fingida admiración, pero ninguna sabiduría pueden extraer de ellos, ninguna estela pueden seguir ya que lo único que les interesa, a todos esos actorcitos candidatos a estrellitas, a todos esos guionistas de tele y cine ansiosos por vender la gran idea y forrarse, es la fama y el dinero…
…precisamente las dos cosas que han convertido al arte del siglo XXI en un vertedero que a nadie le interesa.
Elsa Pataky será Sigrid en ‘El capitán Trueno’
Acaba de hacerse público, de modo que es oficial. La rubia actriz será Sigrid, aquella gélida nórdica hija del rey vikingo, en la adaptación que se está preparando (…seguimos con los cómics) de uno de los más célebres (y mejores) cómics españoles clásicos. ‘El capitán Trueno’ fue un proyecto de hace años, cuando Juanma Bajo Ulloa aún tenía ganas de meterse en fregados, y salió escaldado.
Ahora parece que el proyecto es más firme, con una poderosa distribuidora como la Disney dispuesta a llevarla a EEUU. El director será el debutante Pau Vergara, lo que no parece la opción más sensata para un proyecto internacional que se presupone tendrá un gran presupuesto, pero ya veremos cómo queda todo. Se rodará el año que viene.
Pataky no parece mala opción para interpretar a una nórdica, teniendo en cuenta que tiene sangre rumana, pero todavía tiene mucho que demostrar como actriz. Lo de mito sexual lo tiene bien seguro, pero otra cosa es realmente ir creciendo como artista. Aunque supongo que eso a la mayoría no le importará demasiado…

Vía - El País
Adaptando cómics ¿Dónde está el mérito?

En plena decadencia del cine comercial, con los estudios de Hollywood (lo que queda de ellos, convertidos en sucursales bancarias…) inmersos en una crisis de identidad, provocada por su ansiosa búsqueda de éxitos de taquilla, pues han encontrado un buen filón no sólo en las adaptaciones de cómics de superhéroes, sino también en la adaptación de cómics de culto.
La estrella ahora no es el director, es Frank Miller. Uno de los mejores guionistas de cómics de todos los tiempos, finalmente ha logrado mucha fama con sus creaciones como dibujante, si bien en éstas últimas, que también escribe, no logra la profundidad ni la maestría desplegada en trabajos en los que no es también el dibujante. Ésto ocurre también en el cine, con directores como por ejemplo Lawrence Kasdan, que es uno de los guionistas más preparados que existen, pero que a la hora de dirigirlos los devalúa pues no es tan buen director como escritor (recuerdo Mumford como un gran guión sin garra en la dirección).
Pero poco importa que Frank Miller sea un dibujante con trabajos algo sobrevalorados. Tiene fuerza visual, y muchos fans. Y cuando han comenzado a adaptar al cine sus trabajos…pues no es que los hayan adaptado, es que los han copiado, plano a plano. Pero como estamos en una dinámica absurda, pues todos encantados.
Todos esos adolescentes, o quizá no adolescentes, todos esos que recibieron las imágenes de Sin City (primero) con fascinación, en plan “ooooh, qué increíble”, y años más tarde las de 300, pues no tienen la menor idea de lo que significa dirigir una película. Ésto no tiene mayor importancia en un simple aficionado o degustador de cine, aunque sí los cientos de ‘supuestos’ entendidos que se dejan engañar con estos engañabobos.

Coger la oscura, densa y simplota Sin city de Miller, copiar sus viñetas para pasarlas a planos, no tiene el menor mérito cuando uno dispone de los medios, del dinero y de la técnica. Exactamente, ¿cuál fue la labor de Robert Rodríguez (un director que prometía en sus inicios un cine trepidante y que ha declinado en la fagocitación del sistema)? ¿Sentarse en una silla e ir moviendo a los actores y a la cámara para ajustarlos a la viñeta? Eso no es el trabajo de un director de cine.
Quizá por eso Sin City es una película tan anodina, sosa, sin fuerza. ¿Para qué se necesitaba? Ya teníamos el cómic, que no está nada mal, y no hacía falta verlo en movimiento con actores.
El filme 300 tiene algo más que la nadería de Rodríguez (que codirigió con Miller…), pero tampoco mucho más. ‘Dirigida’ por Zack Snyder, no se le puede negar a este hombre una puesta en escena ciertamente poderosa, eléctrica, que le redime de la carencia de personalidad resultante en copiar plano a plano (incluso más escrupulosamente que en el caso de Sin City), la obra original.
Y los actores están mucho mejor, un tanto exagerados, pero mejor. No sé qué opinarán los lectores (y espero que opinen…), pero ver un cómic copiado en su transición a cine no es una creación. Un cómic es como un story-board, sí, pero si además es una creación artística que se intenta copiar, no hay creación estética ninguna.
Lo más importante de una película es, siempre, el punto de vista del director, su personalidad, su aliento creativo, que debe impregnar cada detalle de la obra, ayudado y escoltado por sus ‘jefes’ de departamento (director de cinematografía, director de arte, jefe de sonido, montador). Con el condicionamiento comercial que supone que los millones de lectores de la obra original vayan a ver la película, nada de esto se desarrolla como en un filme de mérito. Sólo son meros traductores.
Personalmente, no le veo mérito ninguno a estos títulos, más allá de ofrecer un espectáculo vistoso y sin vida. Ahora llega la segunda parte de Sin City y la adaptación del genial cómic de Will Eisner The spirit, dirigido ‘alla’ Sin city por el propio Frank Miller…Sin duda, estrategias comerciales que se esfuerzan por atraer al lector de cómics, pero que no terminan de convencer a los cinéfilos de pata negra. Prueba de ello es la escasa reputación crítica de estos títulos en Europa y en los festivales.

Medio siglo de VERTIGO

Se cumple hoy, con lo que nos vemos inmersos en el aniversario de una de las más hermosas, hipnóticas, misteriosas películas que ha dado el cine, considerada por bastantes cinéfilos como la obra cumbre de Alfred Hitchcock.
Podría servir como ejemplo a todos esos aficionados al cine que sólo consideran un éxito a aquello que en su momento es un bombazo, pues, como The searchers, como Avaricia, Vértigo resultó un semi-fracaso en taquilla (lo que para Hitch era un fracaso en toda regla) y con una acogida de los críticos (muchos siempre por detrás de su tiempo, y muy por detrás de su cine) más bien tibia, por no decir gélida.
Pero el cine cambia, la crítica (la ‘nouvelle vague’, el ‘neo-hollywood’, corrientes críticas que deberían callar a aquellos ignorantes que creen que la crítica no vale para nada) lo reconoce y lo deja patente, y ahora es un clásico irrepetible y que ha hecho correr ríos de tinta, muchas veces demasiado obvia, pero en ocasiones también sabia, sobre sus recovecos y su arrebatado romanticismo.
Feliz cumpleaños.
Billy Wilder (17)

Hay películas que desde luego parecen tocadas por una gracia más allá del talento o la fortuna. The apartment, la película número diecisiete dirigida por Wilder a sus cincuenta y pocos años, parece una de ellas.
Perfecta mezcla de tragedia y comedia, ésta tragicomedia genial es el puente entre el clasicismo de los 50 y la nueva ola de los 60. Un cuento moral sucio, como algunos detractores la calificaron, cuando a Wilder seguramente no le hubiera desagradado el término. Porque es un cuento moral, de eso no hay duda. Como asume el personaje de Shirley MacLaine al de Jack Lemmon: “el mundo se divide en víctimas y aprovechados, usted y yo somos víctimas.”
C.C. Baxter (Lemmon) es un solitario, y un pobre diablo, pero también es un trepa, que le deja el apartamento a sus jefes para que puedan ir allí con sus amantes. Gracias a esto consigue ir ascendiendo en la gran empresa de seguros donde trabaja, de la cual es ascensorista una preciosa muchacha llamada Fran Kubelik (MacLaine).
La idea para esta película le vino a Wilder cuando vio la maravillosa película de David Lean Breve encuentro, en la que los dos amantes se reúnen en un apartamento que a él le ha prestado un amigo. Con este punto de partida Wilder dispone su relato más amargo y feroz de la sociedad capitalista, con su habitual misantropía salvaje.
De sus diez nominaciones al Oscar se alzó con cinco, con lo que Wilder se resarció después de la ‘borrachera’ del año anterior con Ben-Hur arrasando todo. La década empezaba muy bien para él, y así seguiría un tiempo, pero terminaría de forma muy dura, y todos los éxitos y premios conseguidos hasta este momento de poco le ayudarían.
Un avance spoileresco de 7 minutos de Speed Racer
Honestamente no pienso verlo, y más cuendo solo faltan unas 48 horas para poder ver la cinta completa en mi cine favorito, pero si alguien se quiere quemar siete minutos de la peli adelante…

Esta honestamente no creo que sea muy buena pero le dejo el beneficio de la duda, les debo mi reseña de Iron Man, el fin lo preparo pues el trabajo esta de locos, pero lo que si les adelanto es que cumple y cumple bien.
A ver que tal le va a Meteoro.
Martín (Hache) - Subversión
La gran película de Adolfo Aristarain, uno de los pocos directores actuales que pueden llamarse eso…director, trata, se sumerge, acerca de muchos temas capitales de la vida de ahora mismo: los sentimientos filiales, la amistad siempre abrupta, la soledad, la juventud sin rumbo, las drogas y su hipocresía, la libertad siempre ansiada y nunca encontrada, del sexo liberador y también esclavizador…
Pero yo me quedo con su subversión, su rebelión contra las normas establecidas…no sólo del cine y de los parámetros comerciales, sino su discurso por completo anárquico y hermoso. Nunca he visto algo como cuando Dante (un indescriptible Eusebio Poncela) se baja del escenario. Una explosión de libertad, de estirpe transgesora, que no conoce parangón.
G.I. Joe no se pone de acuerdo…
Bueno, yo soy el que no se pone de acuerdo.
No se si la película le hará justicia a los comandos heroicos o de plano los aventará por el drenaje, lo que sí se es que ayer les mostré unas imágenes de otros personajes que a mi parecer chafearon lo que ya habíamos visto con Snake Eyes y Scarlett.
Un Storm Shadow que no se quito el camisón y Destro sin máscara me defraudaron, hoy me topé con esta imagen de la desinhibida Sienna Miller en su interpretación de Baroness y de nuevo me inspiro la peli.

Habrá que esperar un largo añito para que al fin se aclaren las dudas.
Billy Wilder (16)

Cuenta el propio Wilder en sus memorias que durante la entrega de los premios Oscar de la primavera de 1960 (no ha llovido, casi…), en la que arrasó el Ben-Hur de su amigo William Wyler (quien le preguntó a Wilder si debía aceptar el encargo de tan gigantesco proyecto, a lo que Wilder contestó que si quería forrarse para siempre con una mala película, lo aceptara), que cada vez que en lugar de recibir él un premio por Some like it hot lo recibía Ben-Hur se bebía un ‘margarita’.
Teniendo en cuenta que la película protagonizada por el recientemente fallecido Charlton Heston se llevó 11 estatuillas y la de B.W., nominada a 6, sólo se llevó el de mejor vestuario en blanco y negro para Orry-Kelly, pues otros asistentes cuentan que tuvieron que sacar a Billy a rastras del teatro.
Para muchos la más perfecta de la media docena larga de comedias ‘puras’ (las más locas y menos trágicas) que dirigió el austríaco. Some like it hot es, seguramente, la comedia más famosa que se ha hecho nunca, aún después de casi medio siglo de su nacimiento. Los contoneos de Marilyn Monroe por la estación de tren en B&N, seguida de los travestidos Jack Lemmon (uno de los mejores actores de todos los tiempos) y Tony Curtis son tan identificables como el monolito de 2001, o la ducha de Psicosis.
Además en las listas de los críticos y los analistas de todo el mundo, figura como una de las 3 ó 4 mejores comedias, junto con La fiera de mi niña o Ser o no ser, de sus amigos y maestros Lubitsch y Hawks.
Pero más allá de listas o famas, Some like it hot es una muestra perfecta de que a finales de los años 50, y con Diamond de coguionista, Wilder había encontrado ya su techo, su plenitud. El año anterior, con Witness for the prosecution, demostró la maestría de 1950 con Sunset Blvd. o de 1943 con Double Indemnity. Pero ahora encadenaría varias obras maestras, pues como sus seguidores sabrán, el año siguiente es el de El apartamento, y el siguiente el de 1,2,3, y dos años después…
La epopeya de los dos músicos en fuga de unos gángsters, que no tienen más remedio que hacerse pasar por mujeres para entrar en una compañía musical femenina itinerante para no verse tiroteados, no va a ninguna parte más que a la diversión más grandiosa que un espectador de cine ha conocido nunca. Pocas películas más generosas e impredecibles, más locas, que ésta.
Nunca Marilyn (algo entradita en carnes aquí) estuvo más carnal que en este papel de tonta del bote, muy noble y muy rubia, con un corazón de oro y muy mala suerte con los hombres…especialmente los que tocan el sexo tenor….digoooo el saxo tenor.
Póster de Hamlet 2
Dirigida por Andrew Fleming y escrita por éste, junto a una de las guionistas secundarias de South Park, Pam Brady (no os dejéis engañar por el titular del cartel, ni Trey, ni Matt están en el proyecto), llega Hamlet 2. Una cinta que cosechó cierto éxito en la última edición del Festival de Sundance, gracias a que consiguió arrancar más de una carcajada, de esas que te dejan con dolor de estómago, a la mayoría de los asistentes.
Por el momento, aquí os dejo el póster de este film protagonizado por Steve Coogan, Catherine Keener, Amy Poehler, David Arquette y Elisabeth Shue.

Se trata de una comedia que presenta a un ex actor fracasado, que trabaja como profesor de arte dramático en un instituto. Allí, intentará motivar a sus estudiantes haciéndoles escribir una secuela musical, políticamente incorrecta, de la obra maestra de Shakespeare, Hamlet.
Enlace: The Hamlet 2 One-Sheet!
Habrá Anchorman 2
La página Collider.com ha tenido la oportunidad de entrevistar al guionista, director y productor Adam McKay. Entre las distintas cosas que menciona, me parece curioso que ya comience a hablar de una más que posible secuela de la comedia Anchorman: The Legend of Ron Burgundy, un exitazo en la taquilla estadounidense. Veremos si finalmente, Will Ferrell (guionista y protagonista de la primera) también se anima y sale el proyecto adelante.
Lo más fresco de G.I. Joe
Ya tomando más forma la cinta de los Joes, nuevas imágenes azotan la red.
Pero hay algo en estas fotos que le resyan lo cool que se estaba viendo la peli con las imágenes de Snake Eyes y Scarlett.
La primera muestar a DESTRO el tráficante de armas que provee al Comandante Cobra, sin la máscara no esta padre.
Despúes tenemos a Storm Shadow el ninja que trata de decidir si es bueno o malo.

Y al final tenemos a Heavy Duty, el Joe experto en armas pesadas, interpretado por Adewale Akinnuoye-Agbaje directamente extraído de la isla de LOST.

En concreto no me convencieron los nuevos personajes, ¿Qué opinan?
Enlace: /Film
‘A beautiful mind’: Vergonzoso espectáculo
Películas como esta le han quitado el crédito a los Oscar
Porque en estos momentos no se me ocurre una película peor que haya ganado el Oscar a la mejor película en toda su historia. Uno de esos melodramas incrustados en la más rancia tradición yanqui, esa que intenta ser ‘la gran historia americana’, pero que al estrenarse en Berlín, pocas semanas antes de su Oscar, recibió no pocos abucheos.

John Forbes Nash, célebre por sus aportes a la Teoría de Juegos, ha tenido una vida (aún colea, con 80 años a punto de cumplirse) bastante difícil, con momentos muy dramáticos que le hicieron experimentar una pesadilla de la que salió con gran esfuerzo de voluntad. Pero no es ningún angelito, es una personalidad con grandes oscuridades. Se rumorea que es homosexual, pero se casó con una alumna suya, de la que se divorció en dos ocasiones y que aguanto lo indecible.
Cuando se le confirmó su esquizofrenia, Nash fue internado y lo perdió todo. Muchos años después pudo rehacer su vida.
Sin duda, tan esquivo personaje representa una interesante oportunidad para construir una película. Ahora bien, para emprender ese esfuerzo hacía falta mucha más coherencia artística, integridad profesional y valentía de la que demostraron el director Ron Howard, el guionista Akiva Goldsman y el intérprete Russell Crowe.
Es probable que el Oscar a la mejor intérprete en papel secundario fuera a parar a manos de una de las más hermosas y talentosas actrices de la actualidad, Jennifer Connelly, por ser lo único realmente destacable de un conjunto tan pobre, y lo que es peor, tan vergonzoso. Porque vergonzoso resulta este espectáculo denigrante que convierte a la esquizofrenia y sus padecimientos en un thriller (primero) y un melo repugnante (después), que engaña al espectador con trucos que convierten a Riefenstahl en una manipuladora del montón.
En plan historia de sentimientos, historia supuestamente culta (con ese ambiente universitario de diseño), A beautiful mind desperdicia más de una hora contando la vida de un angelito interpretado por Crowe que al parecer (siempre en el primer visionado, claro) vive una siniestra aventura de espionaje a causa de sus dotes para las matemáticas. Al mismo tiempo conoce a una bellísima alumna de la que se enamora. Pero todo es mentira, porque como está contado con el punto de vista del personaje principal, que sufre una esquizofrenia terrible, pues descubrimos (ahora el comentarista sañudo me dirá que él ya lo sabía y que soy un gañán…) que no es más que su imaginación…
El punto de vista, narrar en base a él como si la cámara mirase lo que mira el actor, es uno de los más importantes logros estéticos del cine, y la base de la identificación del director y del espectador con la historia. Su empleo, que se ha ido desarrollando, es clave para adjudicar a una película altura y emoción. Pero también es una herramienta que un director sin moral, como diría Godard, puede convertir en abyecta. Pocas veces hemos asistido a un insulto moral como este.
De la parte que cité más arriba en negrita, con Nash superando su terrible dolencia, apenas hay varios minutos hacia el tercio final. Luego una nueva caída en facilonas claves de cine negro, y luego una larga elipsis que narra, como si fuera un videoclip, la madurez y la ancianidad de Nash hasta su premio Nobel.
De este modo nos niegan, nos borran, lo verdaderamente terrible, interesante y difícil de su vida. En el momento en que Nash tiene que renunciar a su oficio, medicado, y no puede hacer ni el amor con su mujer, en esos terribles momentos…¡es cuando comienza la verdadera película! El resto no es más que un melo sobre lo bonito del amor que nos engaña y nos toma a todos por tontos.
Durante unos diez minutos es otra película: poco comercial sin duda, pero verdadera. Más gris y más real imposible. Era demasiado para una película que aspiraba a deleitar a las masas y arrasar en la academia, que es la verdadera razón por la que esta gente se metió en el proyecto. Antes y después un rosario de tragedias físicas y mentales, servidas sin elegancia y sin mesura ninguna, que deberían enfurecer a cualquier enfermo de esquizofrenia o alguno que tenga a un enfermo cerca, porque la razón de mostrar sus efectos y tratamientos es conmocionar y manipular al espectador de la forma más rastrera posible.
Un engañabobos que supera incluso a Mar Adentro.
Billy Wilder (15)

Hace años me dí cuenta de que hay que ser genial para conseguir algo mediocre. Imaginaros lo que hace falta para conseguir algo genial.
En el caso de uno de los más importantes directores de la historia del cine norteamericano (por ingenio, cultura, carácter, combatividad), el ínclito Billy Wilder, pues tenemos una carrera larga y bastante regular, que en el tercio final comenzó a encontrar dificultades para ser comprendida, para ser apreciada como debía. A principios de 1958, hace ahora medio siglo, a Wilder aún le quedaban algunos años para pasarlo mal.
Era el año de Witness for the prosecution.
Entre las muchas películas del subgénero llamado judicial, podemos citar muchos éxitos comerciales, pues es una fórmula que, si el director conoce los resortes del drama y el suspense, da mucho de sí. La imprescindible, la más famosa, la más impresionante, podría ser 12 angry men (titulada en España 12 hombres sin piedad), de Sidney Lumet, estrenada pocos meses antes que la de Wilder.
También tenemos la maravillosa y muy elogiada To kill a Mockingbird, dirigida en 1962 por el siempre olvidado Robert Mulligan, en una clave mucho más melodramática, pero no menos potente. El trío de oro podría completarlo la obra maestra de Wilder que es la razón de éste artículo.
Relato insuperable
Sólo 5 ó 6 veces en toda su vida, Wilder toco el techo de los maestros. Con esta intriga, coescrita con Harry Kurnitz, adaptaba una pieza teatral de Agatha Christie de gran éxito, llevándola de forma asombrosa a su propio terreno.
Wilder cumplió su sueño trabajando por fin con Charles Laughton (a quien quiso para el papel que Lou Jacobi interpretaría en Irma, la dulce, pero no pudo ser), un actor que se revela como irremisiblemente wilderiano en sus formas, su carácter, su construcción del flemático y arrollador letrado Sir Wilfrid. Repitiendo con Marlene Dietrich (en uno de sus mejores papeles, el año que también logró una notable creación en la inolvidable Touch of evil…de Wilder a Welles, impresionante), y contando con un decadente pero efectivo Tyrone Power que moriría pocos meses después.
6 nominaciones a los (aún entonces prestigiosos…) premios Oscar, de las que no materializó ninguno. Y un gran éxito de taquilla. El director austríaco había llegado a la cima de su carrera.
Póster: Star Wars: The Clone Wars Movie
Con la esperada serie animada a poco de su estreno, la llegada de esta cinta marca un nuevo inicio en la saga de la nueva trilogía de Star Wars, y todos los fans estamos con los dedos cruzados para que los argumentos mostrados en esta cinta animada sean mucho mejores que los vistos en las cintas Live Action.

Por lo pronto el cartel publicitario esta a la altura y se espera que el trailer este pegado al las copias de Speed Racer.
